Aretha Franklin, la insuperable voz del soul



Aretha Franklin se convirtió en una reina. Y una reina negra. El soul fue su manto, su voz su corona
Texto: Víctor Amaya | TalCual, 16 agosto 2018


A sus 76 años, la historia personal de Aretha Franklin ha dejado de escribirse este 16 de agosto de 2018, luego de llenar infinitas páginas de la cultura popular global. Lo hizo al pasar de las iglesias donde cantó góspel hasta llegar a marcar récords en los premios Grammy.
Su voz fue vehículo de un estilo. Su primer disco, fechado en 1956, fue Songs of Faith. El último fue A Brand New Me, en 2017, que recopiló nuevas versiones de sus canciones más importantes regrabadas junto a la Royal Philharmonic Orchestra de Londres y con una voz mucho más madura. Entre ellos, 46 álbumes de estudio, además de seis registrados en directo y al menos 52 compilaciones de éxitos.
Varios de ellos se bañaron de metales preciosos, cuando ocho lograron ser disco de oro y uno más, Who’s Zoomin’ Who? (1985) alcanzó ser de platino en Estados Unidos. En ese país la lista Billboard registró 112 sencillos en su lista de temas más vendidos –de un total de 131 publicados–, incluyendo 17 piezas que alcanzaron el Top 10 y 21 más que lograron ser número uno en el renglón R&B.
No es casual que Aretha sea la artista femenina más distinguida por la revista Rolling Stone, que la considera una de las 100 más grandes de todos los tiempos y todos los géneros. Poseedora, además, del récord de haber ganado más premios Grammy consecutivos en la misma categoría al haberse hecho con el gramófono a Mejor Artista Femenina R&B desde 1968 hasta 1975. En total, alzó 18 veces el premio.
Una historia que comenzó en la pobreza, en un hogar de dinámica familiar rota que la separó de su madre a los seis años, para luego saberla muerta a sus 10. Recaló en Detroit donde comenzó su camino artístico guiado por su padre, tan mujeriego como admirado por sus sermones como predicador. Con apenas siete años ya dominaba el piano y con 14 grabó su primer álbum de música góspel, el primero y el único que estaría constreñido al canto religioso, gracias a las diligencias de su padre.
Luego se derrumbaron las fronteras y con Aretha: With the Ray Bryant Combo pasó al canto secular. Firmada por Columbia Records, publicó otros dos trabajos que la consolidaron en el género R&B y le sirvieron para luego dar el salto definitivo: su paso a Atlantic Records.
La disquera fundada por Ahmet Ertegün fue trampolín para genios como Ray Charles, Albert King, La Vern Baker, Otis Reddding o Roberta Flack, entre tantísimos otros. Así llegó su primer número uno con “I Never Loved a Man (The Way I Love You)” en 1967, y luego lo logró con “Baby I Love You” y “Natural Woman”, seguidas de “Think, I Say a Little Prayer” y “Chain of Fools”, su consagración
Pero nada superaría el impacto de su canción más recordada, “Respect”, publicada en 1967 cuando Franklin apenas sumaba 25 años.
Primero la había grabado Otis Redding en 1965, quien la escribió para denotar a un hombre desesperado y dispuesto a darle a una mujer todo lo que ella desea. Pero fue con el giro femenino que se convirtió en un hito: es la declaración de una mujer fuerte y confiada que sabe que tiene todo lo que un hombre desea, y por eso demanda respeto.
La pieza se convirtió en bandera de una época, y transformó a Aretha en una superestrella en tiempos de una juventud norteamericana vibrante que comenzaba a cuestionar la guerra de Vietman mientras la lucha por los derechos civiles para los negros liderada por Martin Luther King estaba en apogeo. En directo, la interpretaba de manera electrizante, rápida y contundente.
“Estaba la necesidad de la nación, la necesidad del hombre y mujer promedio en las calles, del hombre de negocios, la madre, el bombero, el profesor, todos querían respeto… la canción tomó una significancia monumental”, escribió ella misma en su autobiografía.
Era, además, la voz de Aretha la que alzaba aquella protesta –no es casual que fuese la primera mujer en ser llevada al Salón de la Fama del Rock and Roll. Una mujer cuyo primer embarazo fue a los 12 años, y el segundo poco antes de los 15. Tuvo cuatro hijos en total, y dos matrimonios. El primero fue marcado por la violencia doméstica, el abuso, el alcohol. En 1969 le puso fin.
Fue su década más emblemática, y la que la trajo a Venezuela. Aretha Franklin pisó Caracas en 1968, invitada por Renny Ottolina para su programa de televisión.
Una ocasión que se confirmó irrepetible en 1984 –su década más oscura– cuando un incidente le inyectó miedo a volar y más nunca subió a un avión. Desde entonces todos sus espectáculos fueron en Norteamérica.
Luego vendrían los años 70, cuando ubicó 10 canciones en el Top 10 de Estados Unidos que equilibran el peso con el fracaso comercial del disco Hey Now Hey (1973), producido por Quincy Jones.
También de los años 70 es la película Amazing Grace, que registra la filmación de su tercer disco en vivo –bautizado con el mismo título y lanzado en 1972– con el cual volvió al góspel, en una iglesia de Los Angeles, y le valió otro premio Grammy.
El audiovisual fue dirigido por Sydney Pollack, quien ya contaba con una nominación al Oscar en su haber. El cineasta no cumplió con las previsiones requeridas para registrar el audio y poderlo sincronizar de manera correcta, por lo que sus 87 minutos de imágenes quedaron mudas. Entonces fue archivado y no se cumplió el pretendido lanzamiento conjunto.
Hace una década, en 2008, un desahuciado Pollack cedió el material al productor Alan Elliot, quien había prometido completarlo utilizando las nuevas tecnologías. Así lo terminó de hacer en 2010, cuando debió enfrentarse a otro escollo: Aretha Franklin demandó judicialmente que la película no fuera estrenada sin su consentimiento, y regalías.
Papeles fueron y vinieron hasta que se permitió su exhibición en 2015, en los festivales de Toronto y Telluride. Pero la diva se interpuso de nuevo y demandó para impedir la proyección alegando derechos exclusivos sobre su imagen. En 2017 la disputa terminó cuando ya nadie estaba dispuesto a seguir buscando torcer el brazo de la cantante. Aretha murió sin dar ese sí, aumentando el valor de ese documento audiovisual.
Entretanto, en 2017 la reina del soul disparaba: “Este será mi último año. Estaré grabando, pero este será mi último año de conciertos. Esto es todo”. Lo dijo luego de cancelar varios conciertos por problemas de salud.
Su último concierto fue en junio de 2017, en Detroit, donde todo comenzó y terminó, porque allí vivió desde que se mudó de regreso desde California en 1982. Pero será Elton John quien podrá presumir de haberla subido por última vez a una tarima. Fue en Nueva York, en noviembre de ese año, durante una gala para recaudar fondos para la lucha contra el Sida.