ENTREVISTA - La Pequeña Revancha expande sus fronteras musicales

Texto: Víctor Amaya | Fotos: Dagne Cobo | Fuente: El Estímulo

A Claudia Lizardo su guitarra Silvertone 1449 aún le luce grande. A Juan Olmedillo todavía le hace guiños su Telecaster con máscara de luchador mexicano que tanta juerga le brindó con Los Mentas. Ambos están de nuevo ensayando para presentar sus nuevas canciones, las que forman parte del disco Pasos sincopados que firman como La Pequeña Revancha, publicado este viernes 27 de mayo.

El segundo trabajo del dueto caraqueño contiene siete canciones, algunas remanentes de aquel primer Falsos Hermanos EP publicado hace dos años. “Había temas que quedaron fuera y que llevábamos rato tocando en vivo, cuando ni nos habíamos planteado hacer un segundo trabajo. Ya las teníamos en el repertorio. Así que cuando fuimos a grabar ya las teníamos como calientes”, dice Juan Olmedillo. A esas se sumaron otras piezas de estreno, compuestas, producidas y grabadas en el lapso de un año.

La nueva camada de canciones de La Pequeña Revancha tiene más músculo. La sonoridad se ha expandido, la mezcla se ha hecho más robusta, los instrumentos son más ruidosos. La mayoría de las piezas van in crescendo, desplegándose a cada minuto, más electrificadas, más exuberantes. “Esto es un disco mucho más elaborado. Las canciones, a nivel de producción, arreglos e instrumentación, son más un reto porque tienen más elementos. El disco anterior era mucho más sencillo, minimalista. Ahora hay una sola guitarra acústica y yo quería, por ejemplo, unas baterías arrechas, con cojones, y con más presencia”, confirma Claudia Lizardo cuya voz acompaña líricas ahora bañadas de ambientes sonoros más densos. “Nosotros no componemos en función del sonido, sino que están las canciones y luego vamos enfilándola en un sonido, en un espíritu musical. Lo que pasó es que quisimos abarcar más. Las canciones lo estaban pidiendo, y nosotros quisimos evolucionar a algo más complejo”, suma la vocalista.

El primer sencillo, “Yo era el sol”, abre con pulso electrónico. “Un guiño”, lo califica Lizardo. Su compañero admite haber sido enemigo de los sonidos sintetizados, plásticos: “fui enemigo de la electrónica, militante. Ahora uno se deslastra de taras y dejas colar cosas”, dice Olmedillo al afirmar que componer para La Pequeña Revancha le permite dar “un enfoque más personal, sin los prejuicios de los tribunales mentales que uno se monta”. Con Los Mentas ya desactivados y su música más intimista, asegura que “uno empieza a verse a sí mismo más como artista, auténticamente uno siente que está haciendo algo de corazón y lo está plasmando para cumplir una necesidad. Es uno cumpliendo con uno mismo”.


Pasos sincopados y en aumento
Las primeras canciones, “La pequeña revancha” y “Yo era el sol” son suaves. El ruido viene después. El listado de piezas fue pensado por Claudia Lizardo. “Tiene que ser como un viaje. El primer tema funciona como una bisagra entre el sonido previo y lo que viene, es como un telón abriéndose”. Por eso la tercera pista es “Rosa de Monte Carmelo”, una de las canciones más vestidas, con trompetas e instrumentos de cuerda que le imprimieron para ponerla la par de las nuevas. A ella le sigue “A mi pesar”, guitarrera, áspera, ruidosa. Compuesta por Olmedillo y completada por Lizardo -la única con letras a dos manos- dio la oportunidad a Claudia de “explorar una energía aguantada hacia el rock, hay mucho de Pixies y de The Breeders. Esa canción pedía ese malandreo”.

En esta oportunidad, La Pequeña Revancha quiso salir de la autoreferencia. Claudia Lizardo afirma que los temas que narran historias en tercera persona, o ajenas, les permitió aventurarse “a hablar del otro, en letras que también están evolucionando y ya no son tan yoístas“. Juan lo matiza: “cuando hablas, es un poco de ti mismo aunque te refieras a otra persona. Yo creo que el intimismo siempre va a estar. Hasta el más rockero y punketo es un intimista.

El intimismo de las líricas, fundamental en las composiciones, contrasta con cómo la voz en ocasiones es eclipsada por el ambiente sonoro “para ceder el ego un poquito”, según Lizardo. Por eso, hay canciones donde la atmósfera musical sobrepasa al canto. “Eso pone a la gente más nerviosa, a preguntarse dónde está la persona aquí”, dice la cantante.

Siete canciones en este Pasos sincopados que muestran por dónde va ahora La Pequeña Revancha, con Rafael Cadavieco (Atkinson) y  Tony ‘Cash’ Maestracci (Tomates Fritos) en la batería y Luis ‘Droopy’ Pulido en el bajo, con añadidos estéticos gracias al productor Max Martínez y a la incorporación instrumental lograda por Jesús Vásquez (Percucello), quien convocó a sus compañeros de la Orquesta Experimental de Rock de Barquisimeto. El artista plástico venezolano Christian Vinck diseñó la portada de Pasos sincopados, al igual que el arte del primer sencillo titulado “Yo era el sol”, la canción que más les toca la fibra a Juan y Claudia.

“La inquietud fue hacer siete piezas y estamos satisfechos. No quisimos hacer tres más para llenar el cupón. El ánimo del disco está bien”, dice Olmedillo, autor de “Rojo”, la pieza que cierra el material. “Es la que me enorgullece más como compositor, por cómo se construye una historia desde la ficción y produce una sensación. Es una inquietud que había tenido y es ver las canciones como un género de película, un thriller musical. Yo quería hacer una narración de una persecución y un asesinato. Me la imaginé como ‘Heroin’ de la Velvet Underground o el ‘Bolero’ de Ravel, capas sobre capas hasta que la cosa no se puede aguantar y llega el asesinato. El resultado es muy satisfactorio”.

Claudia Lizardo asegura que “Rojo” debía cerrar el disco “a juro porque, como dice Juan, al terminarla quieres quitarte los audífonos. Eso me parece interesante, que la canción te desconcierte, y si te pone un poco incómodo es buenísimo porque no todo tiene que ser complaciente”.


Cámara: Dagne Cobo | Edición: Víctor Amaya

Aquí puedes escuchar completo el EP Pasos sincopados de La Pequeña Revancha.

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