VIDEOS - Enero triste para el rock


Al fiilo de terminar 2015 llegó la primera noticia. Lemmy Kilmister murió jugando videojuegos, de repente le llegó el silencio. El bajista y fundador de Motörhead había vivido 69 años de excesos, solo y bien acompañado. Fue el jíbaro de Jimi Hendrix y luego el suyo propio cuando el rock le abrió las tarimas, aunque su gran pasión fue el Jack Daniels. Años más tarde, y por recomendación médica, había dejado el whisky para tomar vodka. El alcohol era necesario, pero ese era menos agresivo.
Su muerte fue repentina. Apenas el 24 de diciembre de 2015 celebró su cumpleaños 70, pero no pudo sacarle provecho a ese comienzo de década. Dos días después fue diagnosticado de cáncer. Y dos días más tarde, se desplomó. Fue su final, y el de Motörhead.
Su nombre se sumaba a la lista de recién fallecidos que incluía al vocalista Scott Weiland, la voz de Stone Temple Pilots y de Velvet Revolver que había muerto por sobredosis el 3 de diciembre anterior, el mismo año en que había lanzado su último disco solista. Del grupo, es el único que no alcanzaba la sexta década de vida.
El 29 de diciembre le tocó a John Bradbury, baterista de The Specials, quien no puedo ver la nochevieja pues cerró los ojos para siempre el 29 de diciembre, a sus 61 años. Representantes del ska en sus tiernos años 70, cuando impactaron la música reggae con temas como "A Message to You, Rudy", "Too Much Too Young" y "Ghost Town", The Specials se mantenían activos dando conciertos.
Y llegó enero. Fatídico. Mortal. El día 10, fin de semana, desde Argentina se supo de la muerte del maestro Hernán Gamboa, cuatrista venezolano, compositor emblemático, fundador de Serenata Guayanesa. Nominado tres veces al Grammy Latino, Gamboa también perdió la carrera frente al cáncer, a sus 69 años.
Ese mismo día ocurría otra tragedia. Inusitada. David Bowie también dijo adiós. El cáncer acabó con su vida luego de 18 meses de batalla, aunque no pudo acabar con su capacidad artística. El británico había publicado su último disco, Blackstar, apenas tres días antes cuando cumplió 69 años. La muerte también le llegó casi como regalo de cumpleaños. A Bowie le sucedieron los homenajes en todo el mundo, el recuerdo de 50 años impactando a la humanidad con su arte y su desparpajo.

Pero no era suficiente para la pelona. Ella quiso llevarse también, en un mismo día -el 18 de enero de 2016-, a tres músicos más. Primero fue Pablo Manavello, el guitarrista y productor venezolano que formó parte de Los Memphis, del Grupo Sangre y de La Ofrenda de Vytas, antes de iniciar una carrera solista y luego convertirse en uno de los productores y compositores más exitosos salidos de esta tierra (aunque, en realidad, adoptado desde Italia). Tenía 66 años.

Horas más tarde, sería el turno de Dale Griffin, baterista de Mott The Hoople, la banda que popularizó el tema "All the yound dudes", producida y escrita por el propio David Bowie, y apoyó en sus primeros pasos a Queen. Venía sufriendo de Alzheimer y dijo adiós a sus 67 años.

El día cerraba con otro anuncio trágico: la muerte de Glenn Frey. Fundador de The Eagles, guitarrista convencido y protagonista de una sólida carrera solista en los años 80 -con piezas como "The heat is on" y "You belong to the city"-, el músico también pisaba los 69 años de edad cuando no pudo más con la artritis reumatoide, lacolitis ulcerosas y la neumonía que lo afectaban.

Muchas lágrimas han corrido. Muchas páginas se han escrito elogiando las carreras de estos hombres en la música, como se ha hecho con actores como Alan Rickman, también fallecido estos días, o Alirio Oramas, el artista plástico venezolano que partió también este enero.
La sexta década de vida se torna peligrosa para varios. Mientras, otros han pasado de largo intocables e inmortales. Keith Richards, Mick Jagger, Charlie Watts, Leonard Cohen, Charles Aznavour, Bob Dylan siguen indetenibles. Menos mal.

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