EDICIÓN IMPRESA 156 - Luis Irán estrena piel


Una banda es como una familia, y si se comparte sangre con uno de los integrantes, más aún. Por eso para quienes pasan tanto tiempo en una, salirse del formato no es fácil. A Luis Irán, vocalista de Los Paranoias, le tocó.
Con la agrupación desactivada desde hace un par de años y con integrantes fuera del país, el guitarrista debió asumir el peso completo de hacer música sobre sus hombros. Así, acaba de lanzar su primer disco como solista, un álbum de ocho piezas titulado La Metamorfosis que no solo le sirve como vehículo para seguir componiendo, grabando y subiendo en tarimas, sino también para confesarse como adulto, como padre y como persona vulnerable. Para eso también sirve el rock.
"Yo me siento bastante cómodo trabajando solo, la verdad. Sí me gusta la colaboración de alguien cuando ya tengo algo planeado, adelantado. El disco tiene algo de eso. Yo venía trabajando desde hace algún tiempo por mi cuenta. Ser solista se viene dando incluso desde aquella pausa de Los Paranoias en 2011 (previa a la disolución posterior). Antes pensaba que Los Paranoias era el único vehículo y me di cuenta que no, y empecé a flirtear con esa idea de hacer música sin pedir tanta opinión y sin pasar por un filtro que llevara las canciones un poquito hacia otro lado, era también una cuestión de tiempo y de algo de ego para trabajar sin preguntarle a nadie. Trabajar sin que se pierda la idea", nos dice Luis Irán.
El disco La Metamorfosis se presenta con la portada que retrata al hijo del cantante, Lucas, cuando apenas iba a cumplir dos años. Se trata de una fotografía polaroid hecha en película análoga y sin tratamiento digital. "Mi esposa es fanática de la fotografía y se metió de lleno con el film. Cuando se conseguían todavía los de polaroid, comenzó a experimentar. La sorpresa es que el revelado da un halo rarísimo difícil de emular en digital. Yo vi la foto, me encantó y siempre pensé que debía hacer algo con ella", comenta Irán quien también se encargó del arte del álbum, aprovechando la imagen y los colores de ése retrato para jugar con la paleta de colores.
Al escuchar La Metamorfosis lo que hay es un encuentro con canciones personales, humanas, con un cable a tierra evidente, que narran las circunstancias que rodean a su autor, también que lo definen. "El contenido humano que puede tener es completamente sincero, no es racional. Pasó por lo que me estaba pasando. Probablemente desde que nació Lucas he pasado muchísimo tiempo en la casa. Juan Olmedillo (vocalista de Los Mentas) me dice que yo le compongo a la licuadora, al microondas y esas cosas, pero es que son las que tengo al lado. A partir de lo que me rodea le doy dando forma a las ideas. La canción 'La familia, la fauna y la convivencia' nació de que en la cocina entró un bicho grande que hacía un ruido horrible y se metió detrás del microondas, y me tocó asumir como papá hacerlo que cuando yo era chamito el mío hacía en la casa: encontrar una solución, y eso que en verdad ese bicho daba miedo", cuenta sonriente el autor quien confiesa cómo de una situación tan humana "salió esa canción".


Otras piezas hablan de la emigración ("Maiquetía") y hasta dan pie a experimentar con nuevos sonidos como la percusión latina o el piano más puro ("Clavos", "Laberinto"). Pero es la mutación, el cambio, la adaptabilidad humana el concepto que guía este trabajo, con la canción que da título al disco como pieza central: "La metamorfosis/ el cambio que ocurre/ ya no soy un perro/ ahora soy un gato". "Y ya no soy yo/ es la piel es la mutación/ y ya no soy yo/ es la tierra es la rotación".

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