FOTOS - Desorden Público festejó sus 30 años de lírica incendiaria


Los gobiernos pasan, pero Desorden Público queda. Por eso hay canciones que son, lamentablemente, imperecederas en Venezuela, donde la corrupción, el abuso de poder y el autoritarismo no ha pasado de moda, si acaso cambiado sus rostros. La banda de las tres décadas, la única sobreviviente de su generación, que en los 15 años de “revolución bolivariana” se montó en tarimas de tirios y troyanos, ahora no duda en incendiar de nuevo su verbo apuntando a Miraflores.

El segundo concierto en Caracas para festejar las tres décadas del grupo más emblemático del ska nacional, de hecho, inició con “Políticos paralíticos” –de su primer LP en 1988-, “Todo está muy normal”-sencillo de su próximo disco pautado para 2016- y “Dónde está el futuro” -1999-, una trilogía que retrata el antes, durante y (casi) después del chavismo en el poder.

En total fueron 30 piezas las que tocaron en la tarima instalada al aire libre en un lateral del Centro Cultural BOD en Caracas durante casi 3 horas de espectáculo. Las organizaron en cuatro momentos no cronológicos sino estilísticos: el Desorden de las grandes tarimas, el tropicaliente, el de cabaret –¿o de burdel?- y el más arrabalero y juvenil que recordaron. Cada segmento del show estuvo separado por proyecciones en video, un show multimedia, donde destacó la soltura instrumental de los músicos, particularmente la de Blanco que se dio el lujo de usar tres guitarras: una Fender Stratocaster, otra Telecaster y una Gibson ES 355 de aspecto clásico. Magú, a cargo de las otras seis cuerdas, se mantuvo fiel a su Telecaster roída. Curiosamente, no hubo invitados aunque no pocos colegas pululaban por entre el público.

El primer tramo se armó con ocho canciones, incluyendo “Cursi” –toda una rareza-, “Canto popular de la vida y muerte”, “La danza de los esqueletos” y otro adelanto de su próximo disco: “Los zombis están de moda”, hasta un total de nueve piezas. El segundo, ataviados con camisas playeras, con palmeras en tarima y luces cálidas –un solazo-, tuvo sumó otros ocho temas al repertorio, incluyendo “El tren de la vida” –dedicada al trombonista César Mijares- y “Cristo navajas” con un estupendo solo de teclados.

El tercer momento fue el cabaretero, “prostibulario” –como lo calificó Caplís Chacín- y el más corto de todos. Allí, entre luces tenues y rojizas, con los músicos reunidos al centro del proscenio cual banda minimalista, interpretaron tres canciones con arreglos para la ocasión. El cierre fue con otras 10 canciones, la energía de nuevo al máximo, los brincos en la tarima y las recordadas “Zapatos resbalosos”, “Gorilón”, “Tiembla”, “A mí me gusta el desorden”, “Combate”, “Música de fiesta”, “Allá cayó” y “Esto es ska”. Un popurrí de grandes éxitos para cerrar la velada, con el verbo cortante, como el interludio de “Llora por un dólar” con Horacio Blanco diciendo “imaginemos que quitan el control de cambio, como en Argentina, ¡y no se sigan robando la plata!”; o cuando en “Valle de balas” cambió la lírica de “y el presidente pa’l sanatorio” por “y el presidente al revocatorio”.
No hubo bis. El grito de “otra, otra” fue ignorado. Eran las 10 de la noche y la Alcaldía de Chacao fue estricta: hasta esa hora el permiso, apaguen todo y se van. Ya en el día anterior, durante el espectáculo del domingo en la noche, había sido implacable: la banda llegó tarde por un vuelo retrasado desde Maturín y debieron no solo recortar el repertorio –dejando por fuera al menos cinco temas- sino que, sin sonido, cantaron a capella “Combate” junto a la multitud negada a irse. El lunes, Horacio agradeció a patrocinantes y al despacho municipal “que nos tiró una ratada ayer”.


La euforia de la tarima no se vivió en el público. Más allá de que la audiencia tenía no pocos adultos contemporáneos y más de una cana, la baja intensidad del volumen aplacó los ánimos de quienes hubieran podido “poguear” en plena olla. ¿La razón? Por la Alcaldía fumea.

Horacio Blanco prometió que la historia de Desorden Público no se acaba. En 2016 habrá cuatro publicaciones: un boxset aniversario con toda la discografía y dos inéditos, un disco de estudio nuevo (tentativamente titulado Sobre los escombros), un álbum grabado junto a C4 Trío y el Guarachando en Navidad vol. 2.

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