EDICIÓN IMPRESA 151 - Hay coca y gasolina para todos


Bienvenidos a Caracas/ Bienvenida Majestad/ Estos son mis dinosaurios/ Este es mi Jurassic Park/ Pase adelante, ya lo vamos a atender/Pida gasolina si es que algo va a beber/ Bienvenidos a la China, hay coca y gasolina para todos/

Bienvenidos a Caracas, bienvenida Majestad/ Espero que le guste estar en Venezuelang/ Los dragones saldrán por la TV/ Le sirvo su petróleo si el bebé quiere comer/ Hay mucho amor, pero no no hay pertualé/ Bienvenidos a la China, hay coca y gasolina para todos/



Es parte de la letra de la canción "Coca y gasolina" del grupo venezolano Melancólicos Anónimos, una de las bandas más frontales de la escena contemporánea, víctima del propio país que cantan en sus canciones: sus integrantes están regados por el mundo y sus temas han sido censurados en radio. Pero esta pieza toma nueva vida ahora que nos enteramos de los supuestos negocios de Narcocaribe por los que encarcelaron a sobrinos de "Cilita" y "Niquito". Y eso trae de vuelta la eterna discusión de si el rock nacional ha perdido filo en sus letras, dedicadas más -en general- a "levantar culitos" y relatar amores fallidos que a pisotear el propio entorno demacrado que lo rodea. 

Después de todo, la internacionalización pasa por escribir sobre temas universales. ¿Triunfar en otros mercados es posible cantando sobre la realidad de un país? ¿La música como pasaporte a la emigración? La Bersuit Vergarabat, de Argentina, fue muy crítica con sus gobiernos (claro, ahora canta en los Suena Caracas de Jorge Rodríguez) y llegó a tener proyección latinoamericana. Es un ejemplo, nomás. 

En todo caso, el rock hecho en Venezuela, que desde hace décadas está buscando y definiendo el sonido de tal título, la estética del rock auténticamente venezolano, pudiera retomar aquella senda lírica que ha habido por fogonazos, por ejemplo con La Misma Gente y un PTT Lizardo cantando "Cien" (publicada en 1996):

Aquí no pasa nada/ Todo está muy bien/ La historia está en calma/ y 10 por 10 son cien/ La paz es absoluta/ Duerme tranquilo el rey/ Y la reina es la tranquilidad / Aquí no sufre nadie/ Solo es un rumor/ De amigos del desastre/ Y la disolución/ Aquí no existe el miedo/ Es solo una invención/ Y la reina es la tranquilidad

Aquí no hay más muertos que en Europa Central/ Los fines de semana lo pueden comprobar/ Aquí el derecho humano es toda la cuestión/ Y si hubo otra masacre, no había otra solución/ Yo lo sé

Aquí nadie está triste/ aquí todo es feliz/ Aquí no hay fantasmas/ Y 10 por 100 son 1000/ Esto es el paraíso/ En América del Sur/ Y la reina es la tranquilidad Aquí no hay ladrones de limusina y frac/ Aquí la democracia es más clara que el cristal/ Aquí la selva es virgen y el indio vive en paz/ Aquí los ríos son libres, aquí no falta pan/ Yo lo sé



Las campañas políticas no tienen necesidad de inventar jingles. El rock, a ratos, a dicho lo que hay que decir. Que siga llegando. Es hora, más que nunca. 

EL FULANO FESTIVAL 
Íbamos a escribir sobre el Festival Suena Caracas y su millonario cartel de estrellas internacionales, en plena campaña electoral (será del 20 al 27 de noviembre en varios escenarios de la capital), pero mejor no. Pudiéramos decir que para siquiera comenzar a negociar a Felipe Peláez, su agencia de management exige confirmación de tener 100 mil dólares en efectivo (sí, nos pidieron demostrarlo), solo para conversar, o que un show de un artista masivo e internacional puede llegar a los 200 o 250 mil dólares.

Imaginen el resto de los invitados: hasta 31 artistas foráneos que cobran billetes verdes al que no tienen acceso quienes procuran medicinas ni otras "minucias" del venezolano. Así vamos. 

@victoramaya 
www.estosisuena.com

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