EDICIÓN IMPRESA 147 - Nominados, más allá de los aplausos


Se anunciaron las nominaciones a los premios Grammy Latino. El final de septiembre vino con la alegría de muchos de ser reconocidos, desde ya, como lo mejor de la música iberoamericana; de cara a la premiación que será el 19 de noviembre en Las Vegas, Estados Unidos. 

Nueve artistas venezolanos compiten en distintas categorías, y dos de ellos ­Chino & Nacho y Charliepapa- lo hacen en paralelo en dos de ellas. En total, 11 nominaciones directas de música hecha en Venezuela. A ello hay que sumarle las de tres renglones distintos de Kenny O’Brien (ex Cuatro Monedas y ex Clímax residenciado en Miami hace 3 décadas) que compite como productor de Café Quijano. 

Hay que aplaudir, claro está, a Famasloop, Charliepapa, Wilbert Álvarez, Manu Manzo, Reynaldo Armas, Chino & Nacho, Rafael "Pollo" Brito, Guaco (siempre con estupenda proyección afuera). Pero también hay que ver el contexto: hay menos nominaciones que años anteriores. 

Ver los números demuestra el impacto del despelote de 2014 en la música nacional. El año pasado, la edición de los Grammy Latino incluyó 12 nominados venezolanos en un total de 15 categorías. de hecho, la mitad de los Artistas Nuevos -cuatro de ocho eran nacidos por estos lares. En 2013, fueron 14 los competidores nacionales en 16 categorías. 

Qué bueno que nombres venezolanos sigan mostrando calidad y se cuelen entre lo mejor de la música hispana, según el criterio de la Academia Latina de la Grabación. Qué malo que sea en números a la baja. Ojalá en 2016 haya más nominados en más categorías salidos desde Venezuela. 

Por cierto que, puertas adentro, continúa la temporada de premios musicales de la escena local. Una marca de refrescos dio los suyos, con nominados seleccionados por una Academia y votaciones de internautas, como los premios MTV. Ahora, otra organización se prepara para entregar otros, con listado de nominados amplio en diversas categorías. También hay votación popular. 

Hace un par de semanas defendíamos la necesidad de tener premiaciones, reconocimientos a la escena artística y cultural venezolana. Sirve como impulso, como vitrina, y también como promoción. Además, lleva asociado público y plataforma para publicidad. Si se hace bien, puede ser un ganar-ganar. 

Pero las cosas hay que hacerlas bien. Unos premios no pueden servir para nominar a todos, para hacer listas largas buscando quedar bien o, al menos, no queriendo quedar mal al "excluir" a algunos. 

De qué vale nominar como Mejor ingeniero de sonido a Marcel Fernández si él, amigo de esta casa y triunfando en Estados Unidos, el año pasado no grabó en Venezuela. Sí, trabajó con Foo Fighters en Seattle; aplausos. Pero, ahora instalado en Los Ángeles, ¿no está compitiendo ya en otra liga? Lo propio hay que decir de incluir bandas o grupos que durante el último año han tenido poca actividad, dos o tres toques, y ningún disco nuevo. ¿Cuáles son los méritos para nominarlos a algo? Los aplausos se ganan, y la música no se acaba. Que un grupo, solista, ingeniero o productor no haya tenido actividad destacada en un período no quiere decir que no sea bueno o excelente, o que más nunca lo hará. Para nada. Son ciclos, ritmos. 

¿Se imaginan nominar a los Grammy a Phil Collins o cualquier artista solo porque sabemos que es bueno, sin que hayan tenido gira o publicación alguna? Hacen falta premios pero, especialmente, criterio.

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