EDICIÓN IMPRESA 142 - La entrega inagotable del blues

Columna publicada en el semanario TalCual, del 21 al 29 de agosto 2015

Hay géneros musicales que nunca mueren. El blues es uno de ellos. Ya no están los grandes nombres como B.B. King, Freddie King, Albert King, Stevie Ray Vaughan, Gary Moore, Blind Willie Johnson, John Lee Hooker -cuyo natalicio se celebra el 22 de agosto- y tantos más. Pero otros han tomado el testigo del estilo cuyo abanderado sigue siendo "el dios" Eric Clapton

Esa música, nacida a partir de los relatos tristes de afroamericanos que le cantaban a la desesperanza en los campos de algodón, bajo el látigo y el desprecio ­con plato de arroz- de sus capataces, adornada con las seis cuerdas de una guitarra, se convirtió en vehículo para el relato humano, más allá del esclavismo. 

Por eso el blues caló en la sociedad occidental y traspasó barreras raciales, hasta ser interpretado por blanquísimos ingleses y por marroncitos latinoamericanos, incluyendo en Venezuela donde ha habido exponentes como Biella Da Costa, por nombrar tan solo a una. 

Doce compases y sentimiento. La fórmula de un género musical que quien lo busque puede encontrarlo y dejarse seducir por uno de nuevo cuño, actual y visceral, del siglo 21. 

Allí está aún Clapton haciendo lo suyo, pero también Joe Bonamassa, quien hace poco publicó el disco Live at Red Rocks (también en DVD) aprovechando de homenajear a Muddy Waters y a Howlin’ Wolf. Uno de los lanzamientos de su extensísima discografía a la que ha llegado a sumar hasta cuatro discos en un año. 

Pero el blues de sangre joven también se abre camino, de la mano de Gary Clark Jrpor ejemplo, que está por publicar su segundo disco de estudio de nuevo con una técnica a la guitarra envidiable que se ve correspondida con una adecuada interpretación vocal; o de Jared James Nichols, quien con solo 22 años sorprende con Old Glory & the Wild Revival estrenado hace pocos meses. 

Esa galería incluye a Slow Season con su segundo disco Mountain (2014), donde mezclan distorsión y psicodelia recordando a Canned Heat; a Dax Riggs que le inyectó la rudeza del metal al blues de su disco Say Goodnight To The World (2010); a The Blackwater Fever, protegidos de Dan Auerbach; a The Delta Saints y su nacimiento en 2015 con blues fresco de carátula juvenil; y a John The Conqueror, un trío de Mississippi que publicó en 2014 The Good Life

También podemos mencionar a los californianos Rival Sons y sus cuatro trabajos de estudio publicados llenos de canciones desnudas, crudas pero efectivas; y a The Flying Eyes que le imprimen a su blues la rotundidad de los riffs al modo de Black Sabbath, con la potencia vocal de The Doors en su primer disco en Lowlands (2013).

Escuchar blues es un momento de entrega auditiva. Eso lo saben los guitarristas Mario Arace, Franklin Belisario, Juan Daniel Perales, Jorge Tahan, Luis Miguel Sanabria y Alejandro Bautista, quienes encabezan un festival en homenaje a B.B. King durante los sábados hasta el 29 de agosto en el CVA de Las Mercedes (2 pm). Y especialmente, quienes los ven tocar. Quedan invitados. 

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