EDICIÓN IMPRESA 140 - Lollapalooza para ellos, Patria para nosotros

Publicado en el semanario TalCual del 31 de julio 2015

¿Se acuerdan cuando al año pasado el alcalde Jorge Rodríguez prometió que en 2015 habría dos ediciones del Festival Suena Caracas? El del PSUV afirmó que serían dos eventos anuales para "que se muerdan el codo los amargados". Uno de ellos sería dedicado a la salsa.

Pero ya comienza el mes ocho del año y aún no se ha ni anunciado el primero de ellos. ¿Los harán en cuatro meses? Sin duda pudieran armar aunque sea uno para emparentarlo en la campaña electoral, y repetir la cita de la plaza Diego Ibarra y varios teatros en noviembre, semanas antes de los comicios. Circo a falta de pan.

En marzo pasado la alcaldía convocó al concurso "Los eliges tú", para recibir demos de artistas y agrupaciones que serían evaluados para decidir si subían a las tarimas del festival 2015. En el detalle de las bases del certamen se explicó que serían seleccionadas 50 propuestas para escoger 10 finalistas y llegar a quienes llegarían al cartel. Todo eso se haría con las canciones recibidas en "los tiempos estipulados" y "sin prórroga". Pero nunca se especificó cuál era esa fecha.

La web oficial del Festival www.suenacaracas.com y de Fundarte, el instituto organizador, no dicen nada sobre el concurso, y toda la información sobre los conciertos se quedó congelada con el evento de 2014. Y ya estamos en agosto 2015.

El Suena Caracas fue la respuesta chavista a la ola de festivales internacionales que comienzan a llenar de público estadios y parques de varios países de la región: Argentina (Quilmes, Lollapalooza), Chile (Lollapalooza), Brasil (Lollapalooza y Rock en Río), México (Vive Latino, Hellow, Coordenada, Corona Capital) y Colombia (Rock al Parque, Estéreo Picnic). Pero una respuesta estatizada de un país en permanente crisis económica no puede competir en la misma categoría, sin inversión privada, sin las productoras que sí saben montar conciertos, sin marcas asociadas, etc.  

Mientras tanto, las iniciativas privadas que comenzaron a asomarse con los Caracas Pop Festival, Movistar Música y otros eventos, se quedaron cortas. Quizá eran las primeras aproximaciones para sumar al país a una ola que hoy surfea el resto de la región. Pero tal cosa no es compatible con el socialismo del siglo 21.

En Colombia se acaba de anunciar la realización de Lollapalooza 2016, convirtiéndolo en el cuarto país de Latinoamérica que alberga una versión del evento, considerado uno de los más completos de la escena contemporánea. Será en el segundo semestre del año próximo, una programación que dista de la habitual para los casos de Argentina, Chile y Brasil (alrededor de febrero-marzo).

Originalmente, el evento debutó en 1991 como un tour con la figura de Perry Farrell (Jane’s Addiction) como gestor principal. Durante la década de los años noventa dicho festival se convirtió en la principal cita para las agrupaciones de rock alternativo que en ese entonces gozaban de gran popularidad. Luego de una suspensión por cinco años, Lollapalooza se reactivó en 2003 con la tarea de ampliarse tanto en la diversidad de su cartel en cuanto a géneros, como en la oferta de escenarios. 

El festival en Chicago, locación original, cuenta con siete tarimas y un aforo que supera los 160 mil fanáticos de la música. Su edición 2015 se llevará a cabo del 31 de julio al 2 de agosto.

A menos que el país finalmente avance, aquí seguiremos viendo reiteradamente a Dame pa’ matala, Bituaya y Daniella Cabello.

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