EDICIÓN IMPRESA 137 - Música importada para el ratón nacional

Publicado en el semanario TalCual del 10 al 16 de julio 2015

Si algo caracteriza la música de Los Melancólicos Anónimos es su permanente motivación social, por no decir política. Este "colectivo", que no solo agrupación, está conformado mayoritariamente por intérpretes adultos, de los que ya no buscan fama, fortuna o chicas. Al menos no en las tarimas. Por eso tienen la distancia necesaria para hacer canciones diciendo lo que quieren decir, sin demasiadas pretensiones artísticas o de carrera largo aliento. 

Así han armado tres discos de larga duración con canciones que abarcan desde sentimientos humanos hasta rabietas por el país en que nos hemos convertido. Tienen la ventaja de contar con varios compositores, por lo que las letras van cambiando a conveniencia, abriendo el abanico de temas a tratar. 

El filo político se ha hecho más cortante a medida que van pasando las grabaciones. Si en el primer álbum Inscripciones Abiertas algunos temas estaban dedicados al panorama nacional, en el tercero Coca y Gasolina ("nuestros principales productos nacionales"), el asunto es frontal. Ahora preparan una cuarta entrega, un corta duración de versiones de temas famosos, modificando letras. Lo hacen desde la distancia, porque a pesar de que a veces se presenten en bares caraqueños, la realidad es que Los Melancólicos que graban discos están desperdigados entre Caracas, Nueva York, Maracaibo y Amsterdam. 

Así que, desde la famosa "diáspora" se aventuran a encender de nuevo las guitarras para alzar la voz, el puño, las ganas, y también la indignación. Será un trabajo por goteo titulado Música Importada del cual irán publicando canciones a medida que las vayan terminando.



En un comunicado publicado con la primera canción suscriben: "no creemos en planes inalcanzables a largo plazo; no creemos en el agotador gerundio de las revoluciones; no creemos en posponer eternamente el arribo de la posibilidad de una cotidianidad mínimamente normal, en la que el músico, el profesor o el mecánico puedan tomarse una cerveza sin que ello implique el descalabro de su presupuesto. No creemos, tampoco, en la posibilidad de alcanzar fama y fortuna, porque sabemos que en Venezuela no existe ni existirá por mucho tiempo nada que se asemeje a una industria cultural." El disco lleva ese título acorde con la economía de puertos nacional. 

Es un reflejo del país, pero sin Cadivi. La primera canción "El Sicad después del Sicad" versiona a Fito Páez y se lanza a cantar el legado del "gigante eterno": el desastre que armó junto al monje Giordani. 

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