EDICIÓN IMPRESA 132 - Guillermo Carrasco se rebela con canciones

Edición impresa publicada en el semanario TalCual / Del 29 de mayo al 5 de junio 2015 

La voz de Guillermo Carrasco es única, apacible, contundente y melódica. Con ese timbre vocal ha hecho canciones para los tiempos que le ha tocado vivir. En los años 70 cantó "Joven" junto al grupo Syma, más adelante firmó "Ojalá" en 1988 cuando buscaba que la vida aún tuviera gratificaciones, que no todo estuviera perdido. Su título más reciente se titula Inmensa Minoría (2012), y allí también incluyó reflexiones sobre el país que nos hemos dado, y que sufrimos.

Cuando lo presentó en directo en 2013, dijo que “yo estoy asustado por la situación porque no tengo confianza en lo que colectivamente podamos hacer como sociedad. Como muestra tenemos esta realidad, que es una obra nuestra. El álbum es como si estuviera asomado por una rendija que yo mismo me hice para manifestar mi visión de las cosas, mi opinión sobre lo que está pasando”.

Por eso Carrasco es un artista al que hay que escuchar. Este sábado volverá a subir a una tarima, una que considera lo pondrá frente a un público de otra generación: el Teatro Chacao. Allí cantará temas "de la edad de piedra", como dice riendo, y canciones que viene armando para un próximo proyecto aún sin mayor avance. Pero los títulos hablan mucho.

“Hasta que la vida nos vuelva a juntar” es una canción sobre las despedidas, los adioses en aeropuertos y los afectos regados por el mundo, sobre la emigración convertida en característica propia de la nacionalidad. “Aunque haya distancia, hay una conexión que perdura con la esperanza de que las cosas cambien y puedan volver”, dijo el compositor a El Nacional.

Otra pieza a estrenar es "Me rebelo", a medio camino entre deseo, afirmación y llamado público. Se trata, según el mismo comentario del autor, de “un experimento recitativo que es como una letanía de las cosas contra lo que no me satisface. No quiero hacer panfletos ni letras coyunturales, sino que se mantengan vigentes". 

Aunque Carrasco dice que no hace música para quejarse, sí la hace para plantar cara y mantenerse de pie. Por que hacer música está impregnado de país, bien sea en la discusión de me iría demasiado o en la de cómo montar un concierto. En la primera, Guillermo no es partidario de abandonar ante la adversidad. “¿Entonces quiénes se van a quedar? Además, no es tan fácil. Un amigo me está empezando a dar la razón. Le dije que allá era un negrito más y acá era Frank Quintero. Alguien tiene que quedarse para cantar”.  La segunda se le coló en la planificación cuando tuvo que trabajar con un baterista para él desconocido que le recomendaron porque los "suyos" se fueron para no volver, por ahora.

Además, el espectáculo del sábado, en el que estará acompañado por una banda de músicos de primera línea, será para comenzar temprano (7 pm) y terminar temprano porque "ahora todo el mundo sale corriendo para esconderse en sus casas". Mientras el autor entona "Bella y fugaz", la ciudad se va convirtiendo más en lo segundo.

Guillermo Carrasco hace música para vivir, y también para recordar. Junto a José Luis Pardo, "Cheo" ex Amigos Invisibles, adelanta regrabar el disco Visual (1988) con nueva estética y nuevos aires. Llevan dos piezas grabadas. No se sabe aún si a ese próximo disco le incuirá las piezas de estreno, o si prepara dos trabajos. En todo caso, lo que sí está claro es que el proceso lo vivirá como algo único porque, con las cosas como están, Carrasco graba en su casa baterías, bajos, guitarras, teclados y voces.

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