Los mejores discos de 2013 según Esto Sí Suena


Para cerrar este año, hacemos nuestra recopilación de 'Lo Mejor de 2013'. Una lista con 10 temas o 10 discos nos parecía insuficiente. Por eso te proponemos ésta con 35 álbumes, luego de haber escuchado durante estos doce meses el material producido en distintos rincones del mundo.

Muchos sitios digitales y revistas como Rolling Stone, Mojo, Spin, CoS, Clash y Slant han coincidido en la selección de sus 10 mejores álbumes publicados durante el año. Aquí compartimos criterios con muchos de ellos, aunque incluimos materiales nacionales que merecen su puesto en esta lista, que construimos luego de explorar los discos a fondo, sus valores de producción y su impacto en el arte musical.

Además, al final del listado hacemos unas menciones especiales para los álbumes que sonaron en 2013 y que, por distintos motivos, merecen un hueco en esta galería. Fueron 12 meses de intenso trabajo para músicos, productores y para quienes nos dedicamos al periodismo musical. Siempre habrá más discos para listas más largas, y por eso decimos que lo mejor de este año lo puedes escuchar en cada uno de nuestros programas donde hemos tenido la oportunidad de ir estrenando estos LP a medida que iban siendo estrenados (con apenas excepciones que no atajamos en su momento). Disfruta de estos sonidos y de aquellos que se ubicarían a partir del puesto 36 en nuestros podcast.

Lo importante es que queda la música como la banda sonora de 2013, esencia artística del siglo 21. Seguiremos explorando sus alcances en 2014, desde nuevas trincheras.
Que los disfrutes y ... ¡Feliz 2014!



35: Matthew E. White - Big Inner
Matthew E. White debutó con disco completo y firmado por él mismo a sus 29 años. Sus anteriores aventuras con bandas como Great White Jenkins y Fight The Bog Bull, un octeto de jazz, apenas lograron tener salida en círculos muy específicos, tanto como reducidos, en Richmond, Virginia, en Estados Unidos. Viene de ser arreglista de algunas canciones en el Trascendental Youth de The Mountain Goats el año pasado, uno de los mejores disco del año. Pero su delgado curriculum no le impidió que tuviera una gran idea musical con la que se acercó hasta Spacebomb, una disquera con estudio pequeño en Richmond buscando hacer algo con base funky. Fue un riesgo que los contratantes también  tomaron, como en los viejos tiempos. El producto es fantástico, y aún así tan propio que aunque se identifican elementos de viejas grabaciones, el producto final es música original, propia, con firma auténtica de Matthew E. White. Son siete temas estimulantes, grandiosos. "Big Love" sirve como presentación, con coros, cuerdas y demás elementos; que contrasta con el claroscuro de "Will You Love Me" y de la extedida "Gone Away", escrita por White la noche que murió su sobrino, con sentimientos encontrados, en formato blues y con ribetes góspel.


“We live in an age of many stimulations,” proclama la vocalista de Savages, Jehnny Beth, en la introducción de "Shut Up", antes de enfocarse en la consecuente pérdida de identidad. Pero esa erosión no es una preocupación nueva en la era post internet, aunque sí es rara vez criticada tan frontalmente por músicos, especialmente aquellos que se benefician de la transculturización pop. Esta es una banda que quiere volver al cara a cara, cuyas canciones no tienen momentos dulces sino rudeza instrumental y presencia en tarima, con una buena calidad técnica. Aunque son todas mujeres, las Savages no se identifican como feministas sino como chicas protesta, subvirtiendo la tarima del rock que asumen como un espacio históricamente usado para comunicar deseos masculinos. Las letras de hecho de este Silence Yourself se mueven entre la violencia y el sexo, llevándose por el medio mitos de domesticación y romance. Aseguran en su disco que el mundo solía ser callado pero ahora el ruido distrae demasiado. De allí el título, Silence Yourself, haz silencio para que escuches la música y para que la gente se escuche a sí misma.


33: King Krule - 6 Feet Beneath The Moon
Archie Marshall cumplió en 2013 sus 19 años y un sueño de todo músico: publicar su primer disco, y mejor aún, con excelentes resultados. El resultado, este 6 Feet Beneath The Moon es uno de los debuts ingleses más emocionantes de los últimos años, por su capacidad de comprimir el sentimiento londinense en sus 14 canciones llenas de guitarras pero también de una paleta de estilos distinguidos, como el R&B, el jazz blues y hasta el hip hop. Es una postal de la capital británica contemporánea. Y es allí donde está su mayor valía: esa capacidad para cambiar de tempo y de géneros, con unos sonidos grandilocuentes asumidos desde lo mínmo, desde el detalle, como aprendió a hacer también David Bowie. En eso se unen ambos creadores, y de allí parte la carrera ahora de Archie Marshall quien firma como King Krule, una mezcla entre King Creole (la película protagonizada por Elvis Presley) y el recordado Donkey Kong.


32: Bill Callahan - Dream River
Bill Callahan es un favorito de esta casa, y un genio. Este año entregó un disco cuyas canciones son relatos de personajes con vidas decadentes, dejados atrás, en canciones donde la su voz sobresalta tanto en la mezcla sobre los demás instrumentos que es casi una narración musicalizada. De hecho, es un disco de autor, donde Callahan comparte historias cortas, condensadas, al estilo de Raymond Carver, con historias simples pero dedicadas a explorar los entresijos emocionales de sus protagonistas. Con su barítono imponente, este compositor canta en  "Springs", donde se admite el dominio atemporal de los elementos; explora lo sobrenatural en "Summer Painter" y deja derretir el invierno para dar paso al sol y la primavera en "Winter Road", con la música ilustrando ese cambio temporal, porque en este disco el paso del tiempo no conduce a la muerte, sino que da espacio para la tranquilidad, para la contemplación.


Bradford Cox es un tipo que literalmente hace lo que le da la gana. Con el sexto álbum de Deerhunter vino a ratificar que no se ciñe a fórmulas. Cualquier pudiera criticarlo por sus decisiones musicales y él simplemente le diría que vaya a escuchar otra cosa. Para Monomania, Deerhunter asume perversamente la música de ultra baja fidelidad. De allí el nombre: mono manía. No solo le dicen adiós al estéreo sino que el resultado final suena como grabado en algún campo con equipos poco menos que de principiantes dándole incluso a la vozprincipal una estética distorsionada. En este disco se vuelve a notar la combinación de genios: Bradford Cox en las composiciones y letras, y Lockeedt Pundt en la guitarra. Todo una experiencia escucharlos juntos siendo que ambos no solo son excelentes músicos sino que han iniciado carreras solitarias cada quien pos su lado con buenos resultados, Cox con Atlas Sound y Pundt como Lotus Plaza. Este es el disco más frontal, más crítico hecho hasta ahora por Deerhunter, no solo con las letras sino con los juegos técnicos, especialmente si tomamos en cuenta que Cox se calificó recientemente como un terrorista cultural. Se dice que por cada canción de las 12 que tiene este LP, escribió 20 más para escoger.


30: Triángulo de amor bizarro - Victoria Mística
Los españoles, de Galicia, habían generado tanta expectativa con este disco que algunos comenzaron a asustarse de qué pasaría si era no era bueno. Afortunadamente, cumplieron con un material lleno de atmósferas, arreglos impresionantes y dosis cortas en un LP de diez temas y poco más de 30 minutos de duración. Sus integrantes confesaron que este es el disco más íntimo de los cuatro que ya han publicado, algo que se nota en temas donde disminuye la contundencia que exhiben en temas como "Robo tu tiempo", en favor de los arreglos melódicos como "Un rayo de sol". En este disco, mantienen los elementos que les hacen únicos, sus referencias al shoegaze, su vena noisera y el aire post-punk, pero no olvidan ampliar su paleta de influencias y de herramientas, entregando un disco más complejo y completo que sus antecesores.Son canciones místicas y expansivas, llenas de guitarras ruidosas y de voces ensanchadas.


Luego de 22 años de silencio, desde aquél exquisito Loveless, My Bloody Valentine publicó íntegro en Youtube su m b v, rompiendo esquemas de distribución y comercialización de la música. Si algo fue una declaración de estar en e¿pleno siglo 21 fue eso. Con la formación original de la banda, dejaron salir este disco que nunca tuvo fecha de publicación oficial. Así cerraron un arco de dos décadas de búsquedas y desencuentros, dándole continuación a un disco que muchos pensaron era insuperable, y que aún lo es, claro. Con este disco, My Bloody Valentine vino a reclamar su sitial de leyendas del rock independiente, con canciones densas, incómodas, fruto de la imaginación pero también del trabajo colectivo de quienes, se nota, aún tienen qué sacarle a su formación que sorprendió a una generación anterior.


La norteamericana nacida en Louisiana Julianna Barwick se fue a Islandia a buscar nuevos sonidos y nuevas inspiraciones. Así, terminó publicando este año su tercer LP ahora junto a Alex Somers en los sintetizadores y ambientaciones, y el propio Jónsi, de Sigur Ros, aportando voces al marasmo coral que presenta la residente en Brooklyn, Nueva York, quien logró juntar para si disco al dúo Alex y Jonsi... lo cual nos dice por dónde vienen los tiros. Además, está el cuarteto de cuerdas Amiina, el guitarrista Robert Sturla y hasta un coro de adolescentes islandesas. Es música exquisita, soñadora, mínima y cósmica, para sumergirse. El disco fue grabado en las tierras de Somers con las influencias de la música que tiene sello de calidad nacional de Islandia. Nepenthe es un LP etéreo con sus piezas que son, más que canciones, movimientos con elementos fluidos y volátiles entrando en escena, en el ambiente, e incorporándose al todo.


Los caraqueños de Americania facturaron su segundo álbum expandiendo sus alcances  como compositores y como arreglistas. El material sirve para confirmar el estilo de la agrupación, que ahora puede defender tener un sonido propio, adornado por instrumentos como piano y ukulele, además de un preciso uso de sintetizadores. Así, nadie se aburre, ni sus creadores, ni quienes escuchan encontrando distintos registros, distintas intenciones. El álbum permite ver una nueva cara de la banda, ahora aparentemente interesada no en gustar sino en sorprender. Además, el resultado confirma el apego de estos músicos por las armonías vocales que bañan todo el listado de canciones, dejando colar con más fuerza influencias de The Beach Boys y The Beatles. Todo el sonido fue empaquetado cabalmente por Héctor Castillo en Nueva York.


No pocos artistas de la escena musical contemporánea están encontrando la luz luego de inicios dedicados a la música oscura. Es el caso de Okkervil River, liderados por Will Sheff, quienes llenaron este álbum de teclados con espíritu retro, trompetas y estructuras tradicionales de coros y estrofas.
Este no es un disco demasiado feliz, pero sí es más luminoso que los anteriores. Además, ahora citan a Bob Seger como influencia y presentan un material más accesible. El álbum trata sobre el pueblo de Meriden, en New Hampshire, donde cerca de 1986 el compositor admite haber sido agredido en sus años escolares. En las canciones también hay espacio para las memorias positivas de la infancia y para describir la magia del lugar. Casi todos los temas se refieren a los adolescentes, sus sueños y el mundo real, con referencias al VSH, al atari, al walkman, y a grabar canciones de la radio. Celebrando esa nostalgia, la banda acompañó el LP con un juego de 8 bit.


El electropop sigue teniendo defensores, y los escoceses Chvrches se convirtieron en 2013 en uno de sus mayores exponentes. Los temas de este disco son de los que pudieran sonar sin parar hasta cansar, gracias a su calidad, ritmos y la energía bailable que contienen. Mucha expectativa hubo antes de su publicación, luego de aquél exitoso EP Recover. El resultado afortunadamente cumplió con lo esperado y lo sobrepasó, incluso, lo generado al ser incluidos quintos en la lista de la BBC del sonido que identificaría este año, que publicaron en 2012. Las canciones son de sólida construcción e imaginación, dándole perspectivas a este trío posibilidades ciertas de pasarle por encima a los augurios de ser un producto del momento, una referencia de un instante, sin mayor futuro que el del recuerdo. Además, la vocalista Lauren Mayberry, linda y menuda, no solo cumple con su interpretación vocal sino que le da tonalidades caleidoscópicas al producto de sus compañeros.


Los debut de este año mostraron las posibilidades de los nuevos creadores. Uno de ellos es Laura Mvula, quien entregó su primer disco lleno de soul que se convirtió este año en uno de los mejores primeros esfuerzos de la escena británica. En tiempos donde las disqueras buscan asirse al éxito de Amy Winehouse, dele y Emeli Sandé, la RCA firmó a Mvula quien compuso su primer disco defendiendo su individualidad creativa: ella no es un producto. Con sus temas cargads de capas, llenos de coros, pianos y sentimiento, Laura Mvula se muestra original, impactante, mientras deja salir especiales arreglos con una variedad ingente de instrumentaciones variadas y efectos, desde el arma hasta las percusiones. Aquí se mueve entre lo colorido de Broadway, lo íntimo y acústico al estilo de Roberta Flack, y hasta da paso a ciertos guiños orquestales con estética de música de cámara.


23: Holy Sexy Bastards - Devil Woman
Holy Sexy Bastards no abandonan su estilo de rock guitarrero y de alto impacto, con canciones como píldoras (solo 2 de las 12 superan los 3 minutos, y por poco). En este segundo disco siguen cantando en inglés pero su sonido se hace más local, más de aquí, y más propio. La nueva baterista, Jessica Miranda, le da un vuelco a la base rítmica de los temas. Es álbum divertido para escuchar a todo volumen de una banda que construye su nombre propio, sin dejar de tomar en cuenta la duración perfecta para radio y la fuerza de las guitarras. Por un ratico se dejan guiar por la lengua madre, el castellano, para componer, pero vuelven a terrenos cómodos del inglés, manteniendo su búsqueda por ser universales.


El regreso de Pet Shop Boys vino a demostrar vitalidad. Para ello pusieron en la producción a Stuart Price, quien regresó a Madonna al olimpo de las discotecas y las 10 millones de ventas. Pero además de buscar una gran tajada, Pet Shop Boys rinden homenaje a su propio pasado imperial, con temas como "Love is a Burgoise Construct", que se escuchó apenas 10 meses después que saliera el disco anterior, Elysium, lleno de tonos reflexivos y temas dedicados al amor, a la muerte, al tiempo transcurrido. Mucho se pensó entonces que se estaba frente a unos Pet Shop Boys en camino al retiro, cuando en realidad estaban era despidiéndose su sello disquero gigante y multinacional para publicar con uno pequeño, independiente y propio: x2. Electric es un disco lleno de energía, bailable a más no poder, con pocas canciones pero todas largas como para no parar en la pista de baile. Neil Tenant y Chris Lowe además versiona a Bruce Springsteen con su "The Last To Die" en un LP donde cuidaron al máximo las líricas, incluso desechando aquéllas que no parecieron ser suficientemente buenas.


21: Julia Holter - Loud City Song 
Julia Holter lleva algunos años en el negocio de la música, pero sus ganas de reinterpretar el manejo de los sonidos, explorar sus capacidades y sus alcances no cesa. Son canciones enmarcadas en las narraciones, convirtiéndolas en vehículos para contar historias más allá de lo melódico, con quizá una excepción: "In The Green Wild", que sirvió como sencillo, donde la compositora decidió jugar a modo teatral y evocar una celebración. Esta no es una cantante que solo quiere mostrar lo bonita que es su voz, sino que quiere transmitir todo el sentido estético que cruza por su cabeza, las películas que recrea su memorias, las imágenes que construye su creatividad. Lo hace desde la visita a la novela corta Gigi (1944), de la francesa Colette, cuya versión cinematográfica se estrenó en 1958. El LP también representa el paso de Julia Holter de las grabaciones independientes en su casa a los estudios profesionales de Domino Records.


Cass McCombs quiso demostrar lo prolífico que puede ser y publicó un disco de 19 canciones y tres interludios con conversaciones con un niño. Son 75 minutos de música en un disco doble que no tiene un concepto único sino que se comporta como una colección libre de canciones de este norteamericano nómada por excelencia y compositor por convicción. Algunos de estos temas son de los mejores que ha desarrollado este cantautor, y su cover de un tema de Thin Lizzy suena desértico, polvoriento y con florituras instrumentales. Las canciones son desarrolladas con igual intensidad, sean luminosas u oscuras, aunque en general transmiten serenidad y confianza. Algunas de ellas suenan muy acústicas y dedicadas, como "Sooner Cheat Death Than Fool Love", y otras muestran el músculo fibroso de la guitarra eléctrica, como "Satan is my toy". En general, son historias asumidas desde el humor afilado del compositor, que te mantiene atento a estas canciones que llegan a sobrepasar los 6, 7, 8 y hasta 9 minutos de duración.


El cuarto disco de Laura Marling la mostró rompiendo esquemas. A sus 23 años ya acumula suficiente discografía y escribe joyas como nadie de esas edad. Esta mujer ha ido rompiendo esquemas de la industria discográfica al imponer su voz, sus letras y su imagen por encima de los cánones de las grandes disqueras. Con Once I Was An Eagle entrega canciones retadoras, frías, no divertidas sino ásperas. Aquí no hay dulzura adolescente, ni el luminoso optimismo de alguna joven inglesa. El disco es firmado en la producción por Ethan Johns, quien ha trabajado con Kings of Leon y Ryan Adams, ente otros, dándole identidad retro a un álbum que no escatima en referencias a Bob Dylan, a Joni Mitchell o al propio Riche Havens. Son canciones íntimas de una compositora que no duda en relatar cómo es el mundo que ella percibe, más cercano al de la realidad que el de ojos más añejados.


Este es un álbum conceptual como el que más, bailable, lleno de ideas, constantemente presentando diferentes ángulos del arte sonoro y siempre lleno de melodías atractivas y letras inteligentes y rebosantes de emocionalidad. Janelle Monae firma así un disco psicodélico que la ubica de nuevo en el olimpop del pop, luego de aquel ArchAndroid (2010). Es un álbum que para conseguir su objetivo necesita tiempo y construcción, por eso viene con 19 canciones que alargan bastante su duración total, lo que algunos críticos señalan como una debilidad. Sin embargo, es símbolo de ser un disco expansivo que además se beneficia de las abundantes colaboraciones que exhibe, incluyendo las de Erikah Badú, Solange, Miguel, Esperanza Spalding y hasta Prince.


17: Haim - Days Are Gone
Un trío de chicas sorprendió este año con su debut. Son Haim, tres hermanas portadoras de ese apellido, nacidas en el 86, 89 y 91, que firmaron su Days are gone despertando asociaciones con Fleetwood Mac. Ellas son de California, de una familia de músicos y versátiles con los instrumentos. Lanzaron su primer sencillo el año pasado y mostraron otros temas en el iTunes Festival de 2012. Esas son las canciones quizá más destacables, pero hay una que sobresale también, "Forever". Este es un disco que ni revela mucho ni deja qué desear. Al contrario, sirve bien para mostrar de lo que son capaces y quedarse con ganas de escuchar qué cosa nueva pueden traer luego de dejar salir las canciones que, probablemente, tenían más tiempo de añejamiento y de adolescencia. Veremos.


En 2006, Nick Cave y algunos de sus Bad Seeds formaron Grinderman como proyecto paralelo para hacer cosas sin toda la expectativa encima de ellos. Una válvula de escape que les permitió reconectarse con su música y liberarse de presiones. Eso abrió el camino para este disco, el décimo quinto trabajo de estudio: Push The Sky AwayEs el primero sin Mick Harvey, que se fue en 2009, y su sonido puede ser extraño a primera escucha con respecto a materiales anteriores. Es música desprendida, que no busca aceptación o aprobación. Así, se atreven a hacer cosas nuevas, experimentos, mientras cumplen 30 años de haberse formado. Por eso suena a algo nunca antes hecho por esta banda, como con el sencillo que abre el disco "We No Who U R", una suerte de himno repleto de imaginería que abre la puerta a la dicotomía de sonidos de otras canciones del disco. "We Real Cool" abre con bajo y evoluciona hacia un paraíso lleno de cuerdas y de dibujos en piano, con letras que conmemoran a Wikipedia, siendo que Nick Cave admitió la influencia de internet en su manera de componer.También destacan "Higgs Boson Blues", una odisea psicotrópica de 8 minutos donde habla desde Lucifer y misioneros portadores de enfermedades hasta Myley Cyrus (quien luego apareció en el videoclip). Una de las mejores es "Jubilee Street", un tributo a una prostituta asesinada en un tema que va in crecendo.


15: Foals - Holy Fire
Desde la imagen de su portada hasta lo narcótico de sus melodías. El más reciente trabajo de estudio de Foals causó sensación en todos. Sus canciones dejan saciado al corazón, el oído, la mente y el espíritu con joyas de composición y arreglos más que memorables, para atesorar. Su comienzo con "Prelude", de abajo hacia arriba, abre la puerta a sus casi 50 minutos de sonidos. Sus cambios ente tema y tema demuestran la fuerza creativa de sus compositores, con temas raros, adictivos y no delimitados a fronteras estéticas, sin dejar ed lado las guitarras y los punteos cortos. Hay canciones para discotecas y hay canciones para la reflexión, porque la paleta emocional de este disco es así de amplia y completa. Con este trabajo retoman la ruta de éxito que comenzaron a marcar con Total Life Forever (2010).


El experimentado cantante pone toda su experiencia de vida, desde los oscuros callejones hasta las luces del escenario, de nuevo en su voz para cincelar el sonido actual del soul en este segundo disco. Es esa voz, que refleja las décadas de lucha pero también la emoción del agradecimiento, del logro, del sentirse iluminado luego de tanta oscuridad. Charles Bradley aparece con la Menahan Street Band, unos músicos que suenan como salidos de 1969 pero que su calidad instrumental y coral no le resta ni un poquito de luz al foco que hay sobre el vocalista, a cambio de una pieza completamente instrumental "Dusty Blue" que aparece en la segunda mitad del material. Pero la adaptabilidad de estos músicos le funciona perfecto a Bradley para contar sus historias, para lamentar la muerte de su hermano, para encontrar su narrativa a través de su compañero compositor, y uno de sus descubridores, Thomas Brenneck, en el tema que le lleva a hablarle directamente a su nuevo publico y quizá también a esos que lo encontraron y lo han visto florecer, "You Put The Flame On Me".


13: Lorde - Pure Heroin
A los 16 años, medio mundo es limitado. Poca experiencia de vida, juicios aún en desarrollo y muchas de figuras de autoridad diciendo qué hacer y qué no. Tremenda receta para una época llena de oportunidades para cometer errores. Eso es en un mundo normal, pero no en Nueva Zelanda de donde salió Ella Yelich-O'Conor, conocida como Lorde. Ser descubierta a los 12 años y haber sido puesta en el camino del éxito, es una historia similar a cualquier artista juvenil que consiguió jugoso contrato con una disquera explotadora, pero el detalles es que Lorde escribe sus propias canciones, llenas de referencias e influencias, mientras habla con honestidad en sus letras sobre cómo vivir su vida completa en Auckland la hace sentirse pueblerina, como lo hace en "Tennis Court", la que abre el disco y uno de sus éxitos que tuvo resonancia, aunque no tanto como el hit mundial de "Royals". Yelich-O’Connor coescribió la mayoría de Pure Heroine junto al productor Joel Little, entergando temas electro pop, con pulsaciones y ritmos de bajo profundo.


John Grant debutó a lo grande con su sonido setentero en 2010. Ahora lleva su estética más allá y la acerca al electro pop de los 80, sin olvidar aquéllas raíces, con Pale Green Ghost. Grabado en Islandia, no solo da salida a sonidos más cortantes sino que deja escapar líricas más duras, groseras incluso, incómodas para muchos y polémicas sin duda. Una de sus piezas más memorables habla de cómo es vivir siendo VIH positivo... una visión personal, al él estar infectado con el virus, lo cual confirmó para entrar en una época oscura de su vida, y que ahora quiere dejar salir a través de sus canciones, expurgar a tavés de su música, en temas como "Ernest Borgnine" o "GMF", las iniciales de Greatest Mother Fucker.


Algunas personas nacieron con la habilidad innata de seducir. Hay quienes usan su físico, sus palabras, su comportamiento… pero James Blake seduce es con su voz y con su capacidad para crear estructuras melódicas y elegantes arreglos electrónicos que le permiten además crear con libertad como compositor. Por eso su música siempre evoluciona. En este Overgrown se luce con su R&B electrónico surgido de ideas que fue juntando mientras trabajaba con Björk y con Bon Iver. Temas como el que da nombre al álbum, así como "Digital Lion" -una colaboración con Brian Eno- y "Life Round Here" de cuidado trabajo vocal, cambios y acordes, le dan color a un disco que muestra las posibilidades de James Blake de crear su propio mundo paralelo.


La música que entregó este año Kurt Vile es luminosa, soleada y de carretera. El compositor salió de su madriguera y de su introspección para dejarse tocar por el viento y la luz, recorriendo la geografía de EEUU. Este disco viene con sonido expansivo y expandido, con el apoyo de una banda sólida  que soporta el lienzo del creador y canciones exigentes en tiempo y construcción. Lo grabó entre Nueva York, Los Ángeles y Philadelphia, componiendo de parada en parada y siguiendo la estela de cierto sonido de los 70. Ya Kurt Vile no escribe desde la claustrophobia, como en su disco de 2011 Smoke Ring For My Halo. Ya no hay portada en blanco y negro ni introspección solitaria. Ahora hay color y luz. 
Este es el disco más derivativo de este artista, tomando elementos de mil sitios y ciudades y haciéndose acompañar por un montón de colaboradores y amigos para tener ese sonido de banda gigante, con infinidad de instrumentos que no se queda corto, con canciones que alcanzan un total de 70 minutos de música, con varias pasando el umbral de los 6 minutos y alcanzando los 10 minutos.


Los Amigos Invisibles saben que su fórmula gusta y funciona. Pero también, que puede crecer. Eso lo consiguen con este álbum donde se dejan seducir completamente por el inglés como idioma para componer, aunque las letras trminen convocando distintas nacionalidades, comenzando por la propia. El diseño de Masa en la carátula, hecha para ilustrar la buena vibra de la música latinoamericana, empaquetan los ritmos que han consolidado a Los Amigos Invisibles en el mercado local, mientras hace aún más fuerte su oferta para expandirla y hacerla universal. "La Que Me Gusta" y "Corazón Tatú" son ejemplos de qué son capaces de producir estos venezolanos ya maduros, con familias y responsabilidades, que siguen haciendo fiestas, aunque su formato haya cambiado, y sus objetivos. Este octavo disco de estudio además contó con la producción del francés Dimitri from Paris, el inglés Ray Mang y el argentino Cachorro López, debido a que hubo piezas grabas o conceptualizadas "en la carretera", entre toques y giras. Destaca "Mostro", con Los Hermanos Naturales.


Cuando Paul McCartney cumplió 64 años en 2006 comenzó una racha de las más creativas y productivas de su vida. Desde aquél 2005 hasta ahora ha publicado siete discos, incluyendo trabajos originales, colecciones de versiones y hasta un disco bajo pseudónimo, The FiremanCon 71 sigue marcando la ruta global, con este disco colaborativo, con 4 productores para distintas canciones y una banda sólida con la cual revisita el conceptualismo que él mismo imprimió a Los Beatles, dando cuenta de su vigencia como autor. Él no quiere retiro y por eso logra juntar a Mark Ronson con su carga de metales y scratchs incluidos, a Giles Martin (hijo de George Martin), Paul Epworth y Ethan Johns. Con ellos construye las mejores canciones de este material, como "Everybody Out There", "Queenie Eye", "Appreciate", "Alligator" y "Early Days". Además e influenciarse por su época psicodélica con los de Liverpool, canaliza estéticas de Muse, de The Who y de sí mismo.


7: La Vida Bohème - Será
La música venezolana de nuevo cuño está bebiendo de sus antepasados. La capacidad de ver poesía en el llano abierto, que se reflejó en canciones de Simón Díaz, por ejemplo, comienza a ser recuperada por los nuevos creadores capaces de encontrar inspiración, también, en la ciudad congestionada para crea canciones de primer nivel. Es lo que hizo La Vida Bohème son su segundo trabajo y sus temas unidos por atmósferas conceptuales, cambios de ritmos y una estética que abarca desde el intenso color hasta el blanco y negro. Sus temas relatan la vida urbana caraqueña, dándole geografía a su música, además de los indicadores geo-estéticos de la instrumentación y percusión venezolana, entregando su disco más glocal hasta el momento. Además, sus letras aprovechan de asomar la crítica al estado de las cosas, muy necesario.


David Bowie es más que un fénix. Luego de una década de silencio, retomó el estudio para grabar este disco que se registró durante dos o tres años en secreto y fue anunciado de repente en enero cuando salió el sencillo "Where Are We Now". Es uno de los mejores regresos en la historia de la música, como lo definió The Independent, en Inglaterra. En sus canciones, y su portada también, muestra material nuevo excelente que además refleja la grandeza de su propio pasado; algo que se logra gracias a la presencia del productor Tony Visconti, quien lo acompañó en décadas anteriores. Pero con todo eso, el sonido y las canciones son completamente actuales, haciendo de este LP un compilado de música para estos tiempos, para este siglo 21, como suelen ser los materiales de Bowie siempre sirviendo de barómetro de lo social y de lo cultural. Participaron en la grabación el guitarrista Gerry Leonard, el bajista Gail Dorsey y el baterista Zachary Alford, con contribuciones de los guitarristas David Torn y Earl Slick, que a ratos pareciera canalizar el espíritu y el sonido del gran colaborador de Bowie ya fallecido, Mick Ronson. Este es un disco desafiante, no solo porque sus 14 temas son cambiantes sino porque su mezcla es densa, quizá más que en cualquier publicación anterior del duque blanco de la canción.


Daft Punk retiene la corona de la música electrónica por su capacidad de llevarla de lo sintético a lo orgánico, con baterías, cuerdas y hasta clarinetes. Este Random Access Memory estuvo haciendo eco dentro de los cascos de Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo por media década desde que comenzaron a pensar el proyecto con el que se proponen borrar las fronteras ente la mente humana y un disco duro de computadoras, creando un paralelo de cómo se guarda la información en este último, la memoria RAM. Así que decidieron ponerle alma a los robots. Pero no lo hacen solos sino con un listado privilegiado de colaboradores, especialmente de quienes los han inspirado en otas épocas a explorar la música como el compositor Paul Williams y su colega Giorgio Moroder. Así rescatan estéticas de las discotecas de los 70 y del funkadelic de los 80. El disco abre con “Give Life Back to Music” con Nile Rogers y Paul Jackson Jr. mezclando guitarras sobre sintetizadores. Otro momento duro es cuando Julian Casablancas, el de The Strokes, se suma a "Instant Crush". También firman canciones Panda Bear, que es Noah Lenox, y Pharrel Williams en "Lose Yourself to Dance" y la que más sonó por allí: "Get Lucky". A nosotros nos enganchó "Giorgio By Moroder", un homenaje a la carrera del creador italiano, icónico de las bandas sonoras de los 80, con la voz del maestro narrando su vida desde los años 60 hacia acá.


The National entregó un disco hecho en el Olimpo de las bandas exitosas. Trouble Will Find Me es un disco confiado de quienes no se quedaron con la idea de complacer al público con “lo que quiere oír", luego del éxito de High Violet (2010), sino que trabajaron como si aún estuvieran en un garaje. Es un álbum que sigue oscuro, hasta melancólico, pero que evoluciona hacia nuevas fronteras, con vientos, con pistas cambiantes, con estéticas contrapuestas siempre con la voz y las letras de Matt Berninger paseándose por territorios emocionales. The National muestra su música como si fuera fácil de hacer, les sale natural con narrativa y arreglos dramáticos. El vocalista ya había dicho que el éxito les permite relajarse haciendo música, sin tener que defender su identidad, sino solo sacándole provecho. En consecuencia, es un LP que refleja libertad creativa.


El más reciente disco de los Arctic Monkeys mostró a Alex Turner no solo convertido en el guía absoluto de su banda sino probando nuevas cosas con su voz, lo aprendido durante sus aventuras solitarias de estos años, y lo añejado del propio crecimiento de los músicos que conforman el cuarteto. Además, la post producción llevó este disco a otro nivel, con respecto a sus anteriores, dando una profundidad adicional a la música de “cuatro chicos tocando” y expandiéndola a niveles de creadores comprometidos, con sus ideas y con su público. Destaca la carga emocional de las letras y el trabajo vocal, en un disco que no es complaciente sino retador de nuevas ideas, nuevos conceptos y cambios en la estética de la banda, cada vez más madura, cada vez más consolidada.


Reflektor es un disco largo, complejo, ensimismado. Es un LP doble en su formato físico, con 75 minutos totales de música y con canciones tan buenas que muchas radios comerciales tuvieron que buscar excepciones para programar esas canciones largas, como la que da nombre al disco que dura 7 minutos y medio, y donde la mayoría sobrepasa los seis minutos. En "Here Comes The Night Time" se escuchan influencias haitianas (la esposa del vocalista y compositor Win Butler es de allí, a donde han viajado varias veces), y también destacan "Reflektor", "Porno", "Normal Person" y "Afterlife".
El trabajo hereda la estética de LCD Soundsystem, gracias a James Murphy, quien estuvo  con ellos en el estudio durante un par de meses, y recuerda a buenos productos firmados por David Byrne. La banda tomó un riesgo sin haber estado obligados, y no les salió mal. Se atreven a explorar confines ajenos al rock, sin dejar de sonar rock, en temas que recuerdan a ciertas aventuras de Brian Eno y lo Talking Heads en "Remain in light".


Vampire Weekend han sido calificados como unos músicos que privilegian la narrativa, especialmente la que relacionan con su propia realidad al ser unos jóvenes bien educados, ilustrados, cultos, con conocimiento musical profundo y de clase social acomodada en Estados Unidos. Con este nuevo disco, su tercero, ponen todo eso a jugar con nuevos elementos porque este es un trabajo que suena arriesgado, pero también considerado, raro pero accesible, ecléctico y más representativo que nada que hayan hecho antes. Las canciones se basan en pianos sugerentes y están llenas de referencias culturales y de ideas adaptadas, desde cosas de Devo, pasando por Outkast, Wilco y Dick Dale, hasta los clásicos como Bach. Vampire Weekend son músicos educados, voraces lectores, consumidores de productos culturales que ponen en juego sin pena a la hora de hacer canciones que suelen enmarcar en la ciudad de Nueva York. Es un LP que los confirma como músicos, en todo el sentido de la palabra.



Menciones especiales:

El debut en corta duración, y digital, de La Pequeña Revancha sorprendió a un mercado ávido de nuevas propuestas, el venezolano. Con sus letras intimistas creadas por separado pero arregladas en conjunto en el terreno folk, mostró las posibilidades artísticas de sus integrantes, especialmente de Juan Olmedillo (Los Mentas). Aunque oficialmente es un EP y no un larga duración, mostró un camino fértil de posibilidades que ahora enfrenta a sus creadores a las expectativas para 2014.



No solo fue el primer disco publicado en Venezuela en el año durante las primeras horas del 1° de enero además; sino que su contenido cumple con la premisa de la agrupación caraqueña de no dejar descansar a la crítica y de hacer rock arrecho para un pueblo manso". En sus letras se vuelven a pasear las temáticas humanas y las sociales, con encuentros y desencuentros, en una banda que aprovechó para explorar más a fondo sus impulsos creativos y técnicos y así jugar con los resultados, entregando canciones que se alejan de sus versiones en directo, como en algunos casos se presentaron primero, ampliando el crisol de la oferta. Además, es de las pocas agrupaciones que en las últimas décadas puede brindar diciendo que le dijo "coñuetumadre" al poder en Venezuela, en la canción "Tuami nome asusta". Hace falta música así. Hace más falta más rock que levante la voz tanto como las guitarras, y quiera levantar el puño tanto como las faldas.


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