FOTOS | El discurso de la guitarra - Steve Vai en Caracas (+Edición impresa de ESS)

Con la guitarra se habla. Al menos, en el lenguaje de Steve Vai. Usando sus dedos sobre las seis cuerdas, el norteamericano dio todo un discurso durante más de dos horas y media la noche del domingo en Caracas.

Ibanez, la marca que usa el virtuoso, habla a través de él. Canta. Incluso, los gestos en el rostro del músico, así como sus movimientos corporales, lo demuestran: él siente la música, la habla, la mastica con cada nota.

Desde que salió a la tarima del Anfiteatro Sambil, Vai bailó, brincó, jugó con su guitarra y movió sus dedos, entre cambios de vestuarios, incluyendo un traje espacial de luces y máscara iluminada,  y seis guitarras, contando una acústica que usó para "Rescue Me" y "Sisters", las cuales cantó.

Pero cuando Steve Vai canta, pareciera que es su guitarra la que lo domina, cual marioneta. El hombre no tiene una portentosa voz. Ni aspira tenerla. Su canto es un mero acompañante de la guitarra, y una manera de ponerle letras a su mensaje para que el colectivo entienda a la primera escucha. Después de todo, antes de su concierto en Caracas nos confesó que la magia de la música instrumental, que en su cabeza nace como un mensaje completo con historia, personajes y situaciones, es que cada quien al escucharla puede interpretar lo que quiera, sentir lo que quiera.

Desde la tarima, sin embargo, la mayoría de las 25 canciones que interpretó el músico fueron sin letra evidente. Incluyó en su set cuatro temas de su más reciente álbum, The Story of Light, el motivo para girar con su banda; y no dejó por fuera los emblemáticos "For The Love Of God", "Tender Surrender", "Whispering A Prayer", "The Ultra Zone" y "Building The Church".

Steve Vai se divierte con la audiencia. Durante el show hizo contacto visual con los más cercanos a la tarima, se tomó una foto selfie con el público y hasta invitó a subir al escenario a tres afortunados para “componer” con él un tema, “para que vean lo fácil que es”. Cada uno de los invitados debía plantear una línea de batería, bajo y guitarra para que los músicos la siguieran. El resultado, que en el setlist se llamó "Build Me A Song", fue casi 10 minutos de improvisación musical.

Dave Weiner destacó por su manejo de la guitarra rítmica, al igual que Jeremy Colson en la batería y Philip Bynoe al bajo.

Varias veces el compositor habló al público, alabó la ciudad, dijo querer venir con Joe Satriani y su G3, contó anécdotas de canciones y otros conciertos, y al cerrar preguntó: “¿Están contentos?”. La respuesta fue la esperada. “Entonces nuestro trabajo aquí ya está hecho. Buenas noches”. Callaron las guitarras.


Edición impresa en el diario El Mundo
Martes 3 de diciembre 2013. Página 22.

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