Masseratti 2 Lts y su electrónica orgánica (+fotos)


Cuando las luces se apagan, se encienden las emociones. Y los aparatos. Muchos aparatos. Un concierto de Masseratti 2Lts es más que música. Por la tarima, y todo el recinto, se pasean los colores, los fotogramas, las animaciones, los videos, y un sonido de trompeta puntual, preciso, necesario.

Este fin de semana fue el concierto anual que los hermanos Fernando y Armando Gómez preparan en la capital cada año. Dicen que quisieran hacer más, pero se aferran a las únicas veces, a las noches cómplices, a las horas contadas entre el público que a ratos puede desear bailar como en discoteca, y los artistas que prefieren, según confiesan, el trabajo en sala y sus posibilidades técnicas cuadrafónicas.

El de este fin de semana ofreció eso: complicidad. Desde la música para remover el cuerpo en las butacas y los beats para poner a saltar los pies, hasta el llamado libertario de “pueden pararse y bailar”, al micrófono. “No nos dejan”, gritaron algunos, pero los morochos incentivaron romper las reglas, afortunadamente, para gusto del respetable.

A Masseratti 2 Lts no se le puede quitar la mirada de encima, excepto cuando el baile, el trance electrónico, obligue a cerrar los ojos. De resto, el show está allí entre las pantallas, los jugueteos en los teclados y aparatos, los bailecitos de pié de los hermanos sintiendo los ritmos y los elementos que se iluminan en el escenario, suerte de pantallas portátiles, complementos que hacen preguntar “¿dónde están los proyectores para esos?”. Y Nana, cuya voz maleable y actitud entregada la ha convertido en la acompañante de no pocos espectáculos, superando en intensidad y pegada su propia carrera como solista. Y “El Negro” Álvarez, con su batcusión, y el maestro José Rodríguez en la trompeta, con su baile esquivo, cosas de la edad, quizá. Y los colores. Muchos.

KT Tunstall definió alguna vez su música como “electrónica orgánica”. En Venezuela, Masseratti 2 Lts se apropia del término y pone a los sintes condimentos de percusión en vivo, de cajas flamencas, de tambores y platillos. Mientras tanto, muestran su música. Y la que no es de ellos pero hacen suya, diciendo “gracias” a Charliepapa, Rawayana, Michael Jackson y hasta al “Guevón” de Atkinson, mientras declaman en pegatinas de sus teclados que no son DJ’s sino músicos, de verdad verdad.

El tour de los criollos ya pasó por Caracas y por Paraguaná. Pero aún queda Margarita, este sábado 30 de noviembre (Beach Bar), Valencia (19 diciembre, Hogar Hispano); y Caracas en formato bar (21 de diciembre, La Quinta).

Fotos: Cortesía Rui Cordovez



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