EDICIÓN IMPRESA 173 - Vitrina de valientes

Texto: Víctor Amaya | Fuente: TalCual


La música es resistencia. La cultura es resistencia. Fue nuestro llamado insistente esta semana al inaugurar dos opciones de consumo cultural en Caracas que se extenderán por varios meses.
Primero fue el Ciclo y Aparte, una agenda semanal de conciertos que cada semana propone presentar dos agrupaciones, una de la capital y otra de alguna región del país. Así, se puede ir construyendo una suerte de cartografía sonora del país, que sirva para identificar los estilos, las estéticas y las intenciones de la música que se está haciendo en Venezuela por estos tiempos.
El evento se realiza cada jueves en el Teatrex de El Bosque, en el edificio de Fedecámaras, donde además hay una terraza que musicalizan con DJs y mientras se humedecen los paladares con una de las marcas de licores patrocinantes. En la programación por venir hay nombres como Desorden Público, La Pequeña Revancha, Boston Rex, Vargas, Jessica Quijada, Yei, Tripland, La Pagana Trinidad, Santomé y La Abuela Disco.
En paralelo, se organizó Música en la Terraza, un evento los jueves intersemanal en La Quinta, también en Caracas, que servirá de vitrina acústica para los músicos invitados.Por ejemplo, este jueves 23 lo inaugura Luis Irán, presentando canciones de su disco La Metamorfosis en formato desconectado, pero no solamente presentando canciones sin guitarras eléctricas, sino rearreglando las piezas. Es el tipo de conciertos que organizaba MTV hace años en aquel ciclo “Unplugged”, como el de Nirvana, permitiendo a cada artista presentar versiones particulares de sus temas musicales.
Luis Irán se presentará con banda y debió adaptar piezas como “Vienen y van”, una de las más agresivas del material discográfico, para que no perdiera su esencia y se adaptara al formato requerido.
Lor organizadores de Música en la Terraza afirman que los impulsan las ganas de ofrecer opciones al público para buscar música, cultura, entretenimiento. Además, para mostrar lo que se está haciendo por estos lares. Por eso el cartel incluye, por ahora, a Majarete Sound Machine, Bigmandrake, La Pagana Trinidad, Boston Rex y Vargas. Aunque haya nombres que coincidan, los formatos y propuestas de los conciertos se diferencian.

Cada uno de estos eventos tiene presencia en redes sociales para dar más detalles, por ejemplo en Instagram: @cicloyaparte y @musicaenlaterraza. Sin embargo, lo más importante sigue siendo el público. Sabemos que Caracas, particularmente, ha ido perdiendo su noche, sus opciones. Que la inseguridad se ha ido quedando con los espacios y, especialmente, con las ganas de la gente de tomar la calle. Por eso ambos ciclos de conciertos son tempraneros: 7 pm. Pero la cultura, el rock, la música y la creación es un asunto de valientes. Valientes para organizar, valientes para convocar y también valientes para asistir. Los espacios no se pierden, se abandonan. Y la manera de lograr restaurar la presencia civil y civilizada en cada uno de ellos es con gente, con voluntades y con ganas.
El disco es cultura, decían los viejos acetatos. La frase, aunque cada vez salga menos veces impresa, sigue siendo una gran verdad. De allí la tomamos para insistir con que la cultura es resistencia. Además, es una manera de ponerle banda sonora a este desastre del que debemos encontrar salida. Por eso conforta escuchar y ver la pasión con la que sus intérpretes ejecutan piezas como “Maiquetía” (Luis Irán), “Ciudad mareada” (Vargas), “Rojo” (La pequeña revancha), “El cadáver de un corazón roto” (Boston rex), “Barriendo escombros después de la fiesta” y “El alma pesa” (Yei), o “Paz para el planeta” (Bigmandrake).

FOTOS - Octavio Suñé se sacudió las maldiciones


La música sirve para expiar conciencias, para escudriñar emociones, para darle contenido a los silencios mentales, para mostrar las profundidades humanas. Lo sabe Octavio Suñé, no solo porque lo aprendió de su padre, aquel periodista que lo introdujo al mundo onírico de Pink Floyd y al descarnado de Charly García, sino porque lo ha experimentado en sus muchas vidas. Ahora con su nuevo disco T.O.D.O se reconcilia con todas ellas y las muestra con todas sus cicatrices.

Por eso destaca “Cruz del Sur, Cruz del Ávila” donde logra concertar sus dos nacionalidades -nació en Buenos Aires pero creció en Caracas-, en las letras, en la estética, en las tres partes instrumentales que lo componen. “También hay elementos que nunca había usado, como el cajón flamenco, por ejemplo, que viene de la década que viví en Madrid. Nació con una visión más jazz con batería de Tomás Mena pero Sebastián Ayala (La Vida Bohéme) la grabó mucho más arriba, más percusiva, y me gustó. Así que en la mezcla dejamos partes de los dos”, dice al comentarla.

Fue la pieza con la que casi cierra su concierto de presentación de su nueva placa discográfica en la tarima del Centro Cultural BOD el miércoles 8 de junio, en Caracas. Un espectáculo que fue inaugurado con la pieza que hace lo propio en el álbum, “Alguna vez”, aunque el repertorio no siguió el mismo orden del material publicado.


Portando guitarra electroacústica, comenzó un viaje orgánico, lleno de ambientes y con momentos de intimidad. Suñé habló de su padre, de sus hijos, de su pareja, de sus recuerdos, de sus viajes, de su vida. Lo hizo mientras afinaba una y otra vez sus instrumentos, entre cada una de las 15 canciones, cada vez que cambiaba de instrumento: tres guitarras le sirvieron de herramienta para guiar al resto de los músicos en tarima, ocho en total, sin contar a las vocalistas invitadas, Liana Malva (“Puñal) y su hija Lucía Suñé (“Mi lumía”).

Esa pieza, compuesta a partir de un poema de Oliverio Girondo escrito con palabras que no existen, aseguró que “despierta cosas distintas en cada quién”. Las voces las compartió con su pequeña de nueve años, quien antes del concierto decía una y otra vez cuán nerviosa estaba. “Lo harás bien, eres una dura”, le respondían. La niña sabe.


El nuevo disco T.O.D.O de Octavio Suñé es trascendental, tanto como el tipo de meditación que ha comenzado a practicar desde hace algunos años y lo ha llevado a comprender las conexiones humanas y universales, la teoría del todo, y el tatuaje que lo replica en su brazo izquierdo. “En este tiempo han pasado muchísimas cosas en lo personal y en lo social”, dice el compositor sobre el álbum que comenzó a gestarse en diciembre 2013, sobrepasó la convulsión nacional de 2014 y se terminó en 2015.

Ese concepto tiene su exponente en la pieza que da título al material, con reminiscencias a Gustavo Cerati, con mucha estética sureña, y con el único solo de guitarra ejecutado por el propio Suñé, uno que lo enamoró desde que lo registró para la maqueta y decidió no repetirlo. Pero en tarima la responsabilidad la asumió Héctor Miranda (Del Pez), quien empuñó su Fender para salir airoso con las partituras retadoras que dejó Leonardo “Kmaron” Jaramillo (Okills).


Octavio Suñé destila vida en sus canciones. Su primer solista Esto ya lo toqué mañana (2010), dedicado a su abuelo, lo retrataba en una época luminosa con temas compuestos luego del nacimiento de sus dos primeros hijos. Pero vino la separación, el divorcio, las mudanzas, los desarraigos, el chavismo, las protestas, la carestía, la conflictividad. Con T.O.D.O su narración evoluciona con cada acorde y sus historias van desde los retratos personales hasta las denuncias sociales.

Lo dejó claro al cantar “Mentira” para denunciar las falsedades de la política, de los políticos, de los gobernantes, portando una gorra militar, similar a la que llegó al poder en 1999 y lo hizo buscar otras fronteras; y seguirla con “Sintonizar”, un tema escrito en 2004 cuando su autor vivía en Madrid -tiempos de referéndum revocatorio, a la distancia- que “habla sobre dramas de todo el mundo y dice al final que los sueños de lo que queremos hacer y cómo queremos cambiar el entorno son posibles si nos conectamos, si nos sintonizamos todos”. Aún en 2016 sigue vigente.


El nuevo trabajo de Octavio Suñé fue construido a partir del dolor, incluyendo la progresiva pérdida de su padre, diagnosticado en 2010 con el tumor cerebral que le quitó la vida cinco años después, y luego su divorcio, con canciones compuestas en su mayoría entre 2011 y 2013. Las excepciones incluyen los dos temas recuperados del nunca completado segundo disco de La Nave.

Por eso romper esa “maldición” del segundo disco, como la llamó en tarima, le sirve para expurgar demonios y salir de la oscuridad. Así ocurre en “La maga y el hechicero”, donde bebe de Rayuela de Julio Cortázar para hablar sobre su pareja actual, con quien espera su tercer hijo y a quien celebró en tarima, con todo y beso. “Ella es mi manager. Dicen que no se mezcla trabajo y placer pero es que nos la llevamos muy bien”, dijo. Ella es la maga, él el hechicero. Juntos, el embrujo.


El concierto en Caracas mostró las doce piezas del disco, y tres del anterior: “Caíamos”, “Girasol” –en una curiosa versión acústica- y “Sabueso”, para cerrar. Hubo sonrisas, agradecimientos y hasta se le cantó cumpleaños al baterista Tomás Mena. Torta con rock. Ahora Suñé prepara conciertos en Argentina, mientras busca llevar su música a México.



EDICIÓN IMPRESA 172 - La música honesta de La Pequeña Revancha




Las canciones honestas no siempre tienen que ser acústicas. Las canciones acústicas no siempre son honestas. Lo sabe La Pequeña Revancha, el dúo conformado por Claudia Lizardo y Juan Olmedillo, que acaban de presentar su segundo disco, Pasos sincopados. 

Siete canciones les bastan para desnudar sus sentimientos, mostrar su nueva musculatura sonora y retar a quien escucha. Algo que necesitaban hacer luego de tres años de expectativa, de una audiencia esperando conocer él siguiente paso de los responsables de Falsos Hermanos, uno de los discos mejor logrados de 2013. En ambos casos se trata de álbumes de corta duración, EPs. 

La espera puede ser injustificada, considerando que varias de las piezas contenidas en este trabajo son remanentes remanentes de aquel primer lanzamiento. 

Por eso, quien los haya visto en directo podrá identificar versiones terminadas de temas como "Rojo", el tema con que cierra este disco, el más largo de ellos. La canción es un thriller que narra una persecución y un asesinato, en escenas que van aumentando su intensidad, con la voz del cantante caraqueño alcanzando nuevas cotas hasta perderse en el grito, el de la historia, el de la víctima, el del victimario. 

De las canciones que beben de la estética anterior destaca "La pequeña revancha" -con todo y su redoblante de marcha militar- quizá la única en las que se cuelan guitarras acústicas. De resto, se muestra un catálogo de canciones más poderosas, más confiadas y más robustas. La sonoridad se ha expandido, la mezcla se ha hecho más profunda, los instrumentos son más ruidosos y presentes. 

De hecho, la mayoría de las piezas van in crescendo, desplegándose a cada minuto, más electrificadas, más exuberantes. Bien sea en el pulso electrónico que inaugura "Yo era el sol", pasando por los acordes limpios e iniciales de "Rosa de Montecarmelo" o el sonido alejado, como de AM, con el que comienza "Temporal". 

Son evidencias de una evolución estética tanto del grupo como de sus responsables. Juan Olmedillo, enemigo declarado de la electrónica, ahora se deja convencer por ella, por ejemplo. Es su segundo gran cambio con La Pequeña Revancha, luego de que hace tres años mostrara su acercamiento al sonido acústico, melancólico, reflexivo e intimista en contraste con las ruidosas fiestas rockabilly de Los Mentas, su banda de siempre, ahora desactivada. 

Claudia Lizardo dejó salir su explosión rock en "A mi pesar", compuesta por Olmedillo y completada por ella, en la cual se imprimen las guitarras más puntiagudas del material sobre voces combinadas durante sus 3:37 minutos. En "Rosa de Montecarmelo" la estética también es exigente pero hacia lo orquestal y con la trompeta definitoria de Tulio Carrasquel. 

Las letras en tercera persona o narrando historias ajenas se imponen. Los compositores como testigos, pero no sin sentimientos. "Yo era el sol" hace a Lizardo tener un nudo en la garganta siempre al recordar a su padre PTT Lizardo, sobreviviente de un ACV que lo puso al filo de la navaja, de quien habla en el tema. "Rosa de Montecarmelo" le sirve a Olmedillo para honrar a su abuela, quien vivió una historia personal -y de país- muy difícil. 

Este disco, con mayor inclinación al pop, demuestra la confianza del grupo que contó con Tony Maestracci y Rafael Cadavieco (batería), Luis "Droopy" Pulido (bajo), Jesús "Percucello" Vázquez (cello) y Bairón Marchán (violín). 

Con Pasos sincopados, La Pequeña Revancha sigue caminando, haciendo canciones cinematográficas, de escenas y emociones, sin tanto mirar atrás, sin la melancolía aparente de sus melodías, y sin conexión con el drama nacional, donde las voces defienden unas líricas que, aunque importantes para sus compositores, son eclipsadas a ratos por el ambiente sonoro, privilegiado en la mezcla de algunas piezas. 

Aquí puedes escuchar completo Pasos sincopados de La Pequeña Revancha:

ESTO SÍ SUENA 248 - Octavio Suñé detalla su disco T.O.D.O.



Barriendo los escombros después de la fiesta, el nuevo disco de YEI, nos sirve para musicalizar la portada de esta edición de Esto Sí Suena, en la cual recibimos a Octavio Suñé con quien compartimos durante nuestrra primera hora en una 'listening session' de su nuevo disco T.O.D.O recién publicado. Exploramos las canciones, conversamos sobre las intenciones, detallamos la producción y escudriñamos en la mente de su creador mientras vamos repasando el contenido de este material, que será presentado en vivo en Caracas el 8 de junio.

La segunda hora es con Vargas invitándonos a su show del 10 de junio también en Caracas junto a Retrovisor y luego con la música de Les Enfants, Tender Cage y hasta de Juan Gabriel. Abrimos el compás internacional con lo nuevo de Beck y el trabajo de estreno de James Blake, con canciones junto a Frank Ocean y a Bon Iver.



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EDICIÓN IMPRESA 171 - Aterciopelados supera la terapia

Edición impresa publicada en el semanario TalCual del 27 de mayo al 2 de junio de 2016

Andrea Echeverry y Héctor Buitrago están en paz con su pasado. Pasadas dos décadas desde su debut y también desde el impacto de aquel álbum El Dorado, los Aterciopelados se permiten revisar su propia historia, espantar los demonios de los recuerdos y agradecer tanto éxito y experiencias. Todas ellas. De amor y dolor, entre dos músicos que fueron pareja, fueron y vinieron para finalmente reencontrarse. 

Según la cantante y compositora, el ejercicio retrospectivo "ha estado chévere. A mí me hartaba el pasado y ciertas canciones, pero comencé a mirarlo diferente. Es ver lo relevante, el poder de las canciones que llevan a la gente por un túnel del tiempo a otras épocas de su vida, y montarnos nosotros allí para sentir esa energía de jovenzuelo punk. Eso está bueno", dice Echeverry. 

Su compañero sostiene que al reagruparse como Aterciopelados el primer impulso fue escribir material nuevo, pero "pudimos ver la carrera en retrospectiva, valorarla mucho, agradecerla". 




Reencontrarse con el pasado los condujo a un concierto muy aplaudido en Bogotá, con más de 20 canciones emblemáticas, y a la grabación del nuevo DVD Reluciente, rechinante y aterciopelado, un concierto de 11 piezas grabado en 2015 cuyas pistas están en Youtube, con invitados como León Larregui (Zoé), Macaco, Catalina García (Monsieur Periné). 

Para lograr el repertorio, conciso, trabajaron con el productor Rafael Arcaute (Calle 13). "Fue un trabajo minucioso, el man es bien cuchilla. Hacer una grabacion en concierto es muy delicado, porque debe tener lo espontáneo y energía del en vivo pero estar muy perfectico. Hubo una preproducción muy delicada, como en los arreglos. Decidimos hacer esos 11 temas porque eran los que estaban mejor cuajados. Nos pareció bueno tener clásicos, y una canción de cada uno solista", cuenta la mujer que compuso también la única pieza inédita del trabajo, "Re", que rinde homenaje al disco homónimo de Café Tacuba y nació al combinar palabras que comenzaran con la sílaba, revisando un diccionario. 

Ese único tema nuevo, "que ya queda como parte de este álbum" tiene estética ranchera y "onda retro", según Buitrago, "a pesar de que los arreglos son de Aterciopelados 2016. Allí se juega con el espíritu de México, de Colombia, de la ranchera, de la música popular". Dice el también arreglista que las canciones fueron trabajadas como de 2016 y no solo para replicar el sonido de años o décadas pasadas. Se nota, asegura, "en las voces, en los coros, hay teclados con esa electrónica que ahora tenemos". 

La canción "Re" forma parte de un trío de piezas que compusieron para un próximo trabajo. Las otras dos, "Manifiesto Colibrí" y "Yo amo mis piernas" serán sí incluidas en un nuevo larga duración de estudio que tiene fecha 2017. Será un regreso formal luego de nueve años sin publicar material de estreno. Esas canciones que se han venido tocando ya en directo, a juicio de Echeverry, muestran "por dónde va la vaina, un poco de feminismo, de ecología, de derechos humanos, pero también de estar contentos, del baile. Estoy empeñada con el baile. Muchos de los arreglos de este DVD que comienza con el triptico de 'Baracunatana', 'El estuche' y 'El álbum' bien bailadito. Es una buena herramienta frente a lo que está pasando maluco. Música bonita para mover el cuerpo y desahogar tantas cosas". 

Ese próximo álbum contendrá canciones compuestas por Héctor y por Andrea, quienes están trabajando "cada uno por su lado, pero también queremos juntarnos para ver qué sale". 

Los músicos estuvieron en Caracas en una gira de medios para promover ese nuevo lanzamiento, en un país donde las ventas de discos están por el suelo, los precios por las nubes y los conciertos son tan escasos como el arroz (curiosamente, símbolo de abundancia en un país normal). La rueda de prensa mostró las obvias precariedades de la escena local. Esperemos verlos en concierto pronto. 

Esto Sí Suena 247 - Aterciopelados, La Pequeña Revancha (+entrevistas)


La portada de esta edición está a cargo de Tototomas, desde Argentina, con dos temas de su nuevo disco Bochorno. Luego, comenzamos a escuchar a La Pequeña Revancha, a quienes entregamos nuestros micrófonos para que nos hablen con detalle de la producción de su álbum Pasos sincopados, recién publicado, mientras escuchamos sus canciones.

Seguimos desde Madrid con Carlos Angola presentando el sencillo "Me conformo" junto a Litus y explicando las intenciones de su nuevo álbum en construcción mes a mes. Y volvemos a Caracas para deleitarnos con la música electrónica de Miguel Noya, 30 años después.

La segunda hora comienza con Aterciopelados y el estreno "Re", tomado de su nuevo álbum en directo Reluciente, rechinante y aterciopelado. Con los colombianos comenzamos un diálogo para saber cómo se han reencontrado humana y musicalmente y ya miran al futuro, mientras preparan un nuevo lanzamiento para 2017.

En estudio recibimos a La Pia Páez, quien nos presenta su "Poema", segundo sencillo de su próximo disco Tú y tu lado oscuro, próximo a ser publicado, y conversamos con los organizadores del Tributo a Toto sobre le impacto de la banda norteamericana y el concierto homenaje que se realizará en Caracas el 1º de junio.



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ENTREVISTA - La Pequeña Revancha expande sus fronteras musicales

Texto: Víctor Amaya | Fotos: Dagne Cobo | Fuente: El Estímulo

A Claudia Lizardo su guitarra Silvertone 1449 aún le luce grande. A Juan Olmedillo todavía le hace guiños su Telecaster con máscara de luchador mexicano que tanta juerga le brindó con Los Mentas. Ambos están de nuevo ensayando para presentar sus nuevas canciones, las que forman parte del disco Pasos sincopados que firman como La Pequeña Revancha, publicado este viernes 27 de mayo.

El segundo trabajo del dueto caraqueño contiene siete canciones, algunas remanentes de aquel primer Falsos Hermanos EP publicado hace dos años. “Había temas que quedaron fuera y que llevábamos rato tocando en vivo, cuando ni nos habíamos planteado hacer un segundo trabajo. Ya las teníamos en el repertorio. Así que cuando fuimos a grabar ya las teníamos como calientes”, dice Juan Olmedillo. A esas se sumaron otras piezas de estreno, compuestas, producidas y grabadas en el lapso de un año.

La nueva camada de canciones de La Pequeña Revancha tiene más músculo. La sonoridad se ha expandido, la mezcla se ha hecho más robusta, los instrumentos son más ruidosos. La mayoría de las piezas van in crescendo, desplegándose a cada minuto, más electrificadas, más exuberantes. “Esto es un disco mucho más elaborado. Las canciones, a nivel de producción, arreglos e instrumentación, son más un reto porque tienen más elementos. El disco anterior era mucho más sencillo, minimalista. Ahora hay una sola guitarra acústica y yo quería, por ejemplo, unas baterías arrechas, con cojones, y con más presencia”, confirma Claudia Lizardo cuya voz acompaña líricas ahora bañadas de ambientes sonoros más densos. “Nosotros no componemos en función del sonido, sino que están las canciones y luego vamos enfilándola en un sonido, en un espíritu musical. Lo que pasó es que quisimos abarcar más. Las canciones lo estaban pidiendo, y nosotros quisimos evolucionar a algo más complejo”, suma la vocalista.

El primer sencillo, “Yo era el sol”, abre con pulso electrónico. “Un guiño”, lo califica Lizardo. Su compañero admite haber sido enemigo de los sonidos sintetizados, plásticos: “fui enemigo de la electrónica, militante. Ahora uno se deslastra de taras y dejas colar cosas”, dice Olmedillo al afirmar que componer para La Pequeña Revancha le permite dar “un enfoque más personal, sin los prejuicios de los tribunales mentales que uno se monta”. Con Los Mentas ya desactivados y su música más intimista, asegura que “uno empieza a verse a sí mismo más como artista, auténticamente uno siente que está haciendo algo de corazón y lo está plasmando para cumplir una necesidad. Es uno cumpliendo con uno mismo”.


Pasos sincopados y en aumento
Las primeras canciones, “La pequeña revancha” y “Yo era el sol” son suaves. El ruido viene después. El listado de piezas fue pensado por Claudia Lizardo. “Tiene que ser como un viaje. El primer tema funciona como una bisagra entre el sonido previo y lo que viene, es como un telón abriéndose”. Por eso la tercera pista es “Rosa de Monte Carmelo”, una de las canciones más vestidas, con trompetas e instrumentos de cuerda que le imprimieron para ponerla la par de las nuevas. A ella le sigue “A mi pesar”, guitarrera, áspera, ruidosa. Compuesta por Olmedillo y completada por Lizardo -la única con letras a dos manos- dio la oportunidad a Claudia de “explorar una energía aguantada hacia el rock, hay mucho de Pixies y de The Breeders. Esa canción pedía ese malandreo”.

En esta oportunidad, La Pequeña Revancha quiso salir de la autoreferencia. Claudia Lizardo afirma que los temas que narran historias en tercera persona, o ajenas, les permitió aventurarse “a hablar del otro, en letras que también están evolucionando y ya no son tan yoístas“. Juan lo matiza: “cuando hablas, es un poco de ti mismo aunque te refieras a otra persona. Yo creo que el intimismo siempre va a estar. Hasta el más rockero y punketo es un intimista.

El intimismo de las líricas, fundamental en las composiciones, contrasta con cómo la voz en ocasiones es eclipsada por el ambiente sonoro “para ceder el ego un poquito”, según Lizardo. Por eso, hay canciones donde la atmósfera musical sobrepasa al canto. “Eso pone a la gente más nerviosa, a preguntarse dónde está la persona aquí”, dice la cantante.

Siete canciones en este Pasos sincopados que muestran por dónde va ahora La Pequeña Revancha, con Rafael Cadavieco (Atkinson) y  Tony ‘Cash’ Maestracci (Tomates Fritos) en la batería y Luis ‘Droopy’ Pulido en el bajo, con añadidos estéticos gracias al productor Max Martínez y a la incorporación instrumental lograda por Jesús Vásquez (Percucello), quien convocó a sus compañeros de la Orquesta Experimental de Rock de Barquisimeto. El artista plástico venezolano Christian Vinck diseñó la portada de Pasos sincopados, al igual que el arte del primer sencillo titulado “Yo era el sol”, la canción que más les toca la fibra a Juan y Claudia.

“La inquietud fue hacer siete piezas y estamos satisfechos. No quisimos hacer tres más para llenar el cupón. El ánimo del disco está bien”, dice Olmedillo, autor de “Rojo”, la pieza que cierra el material. “Es la que me enorgullece más como compositor, por cómo se construye una historia desde la ficción y produce una sensación. Es una inquietud que había tenido y es ver las canciones como un género de película, un thriller musical. Yo quería hacer una narración de una persecución y un asesinato. Me la imaginé como ‘Heroin’ de la Velvet Underground o el ‘Bolero’ de Ravel, capas sobre capas hasta que la cosa no se puede aguantar y llega el asesinato. El resultado es muy satisfactorio”.

Claudia Lizardo asegura que “Rojo” debía cerrar el disco “a juro porque, como dice Juan, al terminarla quieres quitarte los audífonos. Eso me parece interesante, que la canción te desconcierte, y si te pone un poco incómodo es buenísimo porque no todo tiene que ser complaciente”.


Cámara: Dagne Cobo | Edición: Víctor Amaya

Aquí puedes escuchar completo el EP Pasos sincopados de La Pequeña Revancha.

EDICIÓN IMPRESA 170 - Boston Rex no quiere impunidad

Edición impresa publicada en el semanario TalCual el 20 de mayo de 2016
Reynaldo Goitía es abogado, pero su vida se va en escribir canciones. Por eso no para de pensar en líricas, en acordes, en intenciones y en emociones. Así ha construido un catálogo amplio de canciones, muchas de las cuales reposan en sus propios archivos. Desde 2007, de hecho, acumula piezas que han quedado por fuera de Tomates Fritos, la banda de la cual es vocalista, y de otros proyectos acompañado.
"En 2007 me di cuenta que había muchísimo material que no entraba en el repertorio de la banda o que desde que nacían no parecían de ella, pero fue entre 2011 y 2012 que Carlos Angola y Gustavo Casas me convencieron de que no fuera algo doméstico", recuerda el músico conocido como Boston Rex. Así le vino la primera idea de grabar sus canciones en un formato solista, cosa que finalmente realizó, de manera muy apurada, en 2016. El resultado es el EP de seis canciones titulado Crímenes de Guerra, recién publicado.
"El año pasado comenzamos a planificar la grabación. El plan inicial era grabar en una iglesia de 1800 en El Piar (Anzoátegui), luego en un teatro también antiguo, pero como no conseguimos los permisos terminamos en el mismo lugar en el que grabamos Hotel Miramar, Altos Estudios", cuenta el músico. El guitarrista grabó las canciones en dos días, 19 y 20 de febrero. Seis piezas que combinan épocas distintas -"Dejarlo todo" fue compuesta entre 2007 y 2008, "Dulce de almendrón" en 2011 y "Giraré" y "11 de mayo" tienen fecha 2016, por ejemplo-, y reflejos emocionales distintos.
Su compositor gusta de cantar relatos aunque no sean propios. "Son historias que me han pasado, o a otras personas, pero mezcladas con fantasía". En este caso, las más personales son "Te extraño", que versa sobre la relación con su madre ya fallecida, y "Dejarlo todo" sobre las dinámicas de pareja que experimentó en 2008. "Giraré" la canta junto a Laura Guevara, llevando a buen puerto una pieza que nació cuando buscaba escribir una para Vel France. "Pero se me ocurrió hacerla a dos voces y aunque la probé con ella nunca la terminé, ni siquiera tenía la letra de ahora", cuenta quien la terminó en 2016 para cumplir una vieja promesa junto a la pelirroja: cantar un tema a dúo.
Sin hacerlo en primera persona, a Boston Rex el país se le cuela en los acordes en la canción "El cadáver de un corazón roto" que define como "de corte social, del país, sobre los problemas que tenemos, sobre el sistema de justicia, sobre Chávez, sobre la cantidad de muertes violentas que nadie se atreve a decirlo en una canción". Atrás quedó la época en que Reynaldo Goitía decía que en este país "no sabemos quién es Dios ni quién es el diablo", como afirmó a El Universal en 2012. Ahora lo tiene más claro.
Esa canción fue la única de las seis solistas ahora publicadas que fue propuesta para Tomates Fritos, pero el productor Max Martínez recomendó dejarlo para un proyecto individual, "además se escuchan muy bien en guitarra acústica" que la banda casi no usa. Martínez produjo Crímenes de Guerra y toca en sus canciones, como también lo hace José Ángel Regnault (Unos Infames), quien se encargó de algunos arreglos.
"El repertorio inicial fueron 11 canciones. Temas como 'Tu Sonrisa' y 'La luz del sol' quedaron por fuera. Quiero completar la obra a final de año, hacer una edición extendida quizá", comenta Boston Rex sobre otro grupo de canciones "de la misma camada".
El disco Crímenes de Guerra se distribuye en principalmente en digital. En las plataformas de pago se puede adquirir, incluso en bolívares, como en cusica.com; pero el cantautor decidió dejarla en Bandcamp disponible para descarga en dólares por la cantidad que el interesado quiera.
Boston Rex ya había encabezado una gira de bares en 2012 como solista. Las tarimas no le son ajenas sin Tomates Fritos. Ahora presenta sus Crímenes de Guerra visitando varias ciudades (las fechas las irá informando en su cuenta twitter @bostonrex).
Aquí puedes escuchar completo el nuevo EP Crímenes de Guerra.



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